Discurso que inaugura la itinerancia del Legado de Roerich en América, en el Senado Argentino. ¡Potente!

Sus Excelencias,

Estimados señoras y señores,

 

Tengo el enorme honor de representar al Centro Internacional de los Roerich aquí, en el Senado Nacional de la República Argentina, en la inauguración oficial de la exposición del Centro Internacional de los Roerich “Pacto Roerich. Historia y actualidad”, preparada en conjunto con el Comité de la preservación de la herencia de los Roerich. Antes que nada me gustaría agradecerles de mi parte y de la del Primer Vicepresidente del Centro Internacional de los Roerich, Director General del Museo Roerich, doctora en filosofía Lyudmila Sháposhnikova y Presidente del Comité de la preservación de la herencia de los Roerich, su excelencia Alexander Losyukov, que lamentablemente no han podido asistir aquí, así como también dar las gracias al coorganizador de este proyecto, la organización no-gubernamental “Mil milenios de paz” y a todos que han apoyado la idea de llevar a cabo esta exposición. Expreso mi agradecimiento especial a su Excelencia Presidenta de la República Argentina Cristina Fernández de Kirchner, a los Ministerios del Exterior de la República Argentina y la Federación Rusa, al Senado de Argentina y a la Fundación “Paz, economía y arte”. También estoy muy agradecido por la oportunidad de saludar a todos nuestros amigos y partidarios de América Latina que se reunieron aquí en Buenos Aires.

No es casual que empecemos nuestro proyecto de exposición en América Latina justamente por la Argentina, país en el que las ideas de Nikolái Roerich sobre la protección de la cultura encontraron un terreno bendito para su florecimiento.

Cabe señalar que en noviembre del año pasado ocurrió un acontecimiento de enorme importancia. El Parlamento Argentino aprobó la ley que declararía el día 21 de septiembre como el Día Internacional de la Paz. Nos alegra muchísimo saber que este día se va a elevar la Bandera de la Paz, el estandarte distintivo propuesto por Nikolái Roerich como símbolo del Pacto Roerich, sobre todos los monumentos sujetos a la protección. Cada año esta Bandera se izará sobre los edificios gubernamentales y educativos de la Argentina como símbolo de Paz y Cultura. También noto con placer que la idea de Nikolái Roerich sobre el papel gigantesco de la cultura en la vida de la sociedad encontró su desarrollo y apoyo en los niveles más altos en la Argentina. Espero mucho que el bello logro de la Argentina en la tarea de protección de la cultura sea el principio de  parecidas iniciativas en los demás países del mundo.

En todo el mundo se conocen las palabras del gran escritor ruso Fiodor Dostoyevski, “La belleza salvará al mundo”. Nikolái Roerich modificó un poco este lema al declarar que “la noción, la comprensión de la belleza salvará al mundo”. Según Nikolái Roerich, la noción de la belleza es la base fundamental de la cultura misma. Sólo el impulso activo a la belleza y  a la cultura, en sus múltiples manifestaciones, puede hacer que la humanidad consiga una gran armonía con el mundo.

Al igual que la Cruz Roja, el Pacto Roerich también tiene su símbolo protector y su bandera distintiva.  La Bandera de la Paz se iza sobre todos los objetos de valor cultural e histórico, manifestándolos neutrales, independientes e intocables para las partes en conflicto armado.

El propio Nikolái Roerich explicaba el sentido del símbolo de la Bandera de la Paz de la siguiente manera:  “El símbolo de la Trinidad fue difundido por todo el mundo. Lo interpretan de distintas maneras. Unos piensan que significa el Pasado, el Presente y el Futuro encuadrados dentro del gran círculo de la Eternidad. Otros consideran más adecuada la siguiente explicación – la Religión, la Ciencia y el Arte dentro del Círculo de la Cultura”. Justamente por eso este símbolo fue elegido para la Bandera universal, siendo día de hoy en muchos países del mundo un símbolo que atravesó varios siglos, o más bien, milenios”.

Al día de hoy en muchos países del mundo un símbolo que atravesó varios siglos, o más bien, milenios”.

ex existen organizaciones públicas, cuyo signo distintivo es la Bandera de la Paz. Bajo este símbolo pasan las más importantes acciones internacionales culturales y pacificadoras. Gracias a la iniciativa del Centro Internacional de los Roerich, la Bandera de la Paz fue colocada en las cumbres más altas de las montañas por todo el mundo, en el Polo Sur y en el Polo Norte del planeta, así como también fue llevado al Cosmos por los astronautas.

Ahora podemos ver con claridad que el distinguido representante de Rusia, artista, científico, figura pública y gran trabajador por la CULTURA, académico Nikolái Roerich había previsto a su tiempo el destino de la Bandera de la Paz: “… aunque no sabemos cuándo exactamente esta Bandera se izará sobre todos los monumentos culturales, sin lugar a dudas, la semilla ya dio sus frutos. Nuestra idea llamó la atención de las grandes mentes y sigue su camino a los corazones, despertando de nuevo la imagen de la Paz y la Benevolencia entre las multitudes de gente”

Gracias a la incesante actividad devota, fe en la fuerza de la cultura, entusiasmo y coraje de Nikolái Roerich, miles de personas a principios del siglo pasado contestaron a su llamado para proteger la cultura. Muchas de las grandes figuras públicas, políticos, representantes de la cultura en Argentina apoyaron con todo el corazón la iniciativa de Nikolái Roerich para crear el convenio de la protección de los valores culturales. Hace 78 años, el 15 de abril de 1935, en la Casa Blanca en Washington los representantes de los 21 estados pertenecientes a la Unión Panamericana firmaron el convenio “Sobre la protección de las instituciones artísticas y los monumentos históricos”, que posteriormente obtuvo el nombre de Pacto Roerich. Este documento legal es el único en la práctica jurídica internacional que presupone la protección de los objetos culturales tales como los museos, monumentos, bibliotecas, santuarios, instituciones educativas y científicas, así como también la protección de sus empleados, los cuales garantizan el funcionamiento de estas instituciones tanto en los tiempos de paz, como en los de guerra.

Desafortunadamente, la situación tensa de los años 30 del siglo pasado había impedido a Nikolái Roerich  seguir promoviendo las ideas del Pacto en Europa, que como sabemos provocó la destrucción de las reliquias culturales valiosas durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, tenemos que hacer todo lo posible para no volver a repetir esas terribles lecciones. Nikolái Roerich argumentó que la preservación del patrimonio cultural de la humanidad sólo era posible a través de los esfuerzos conjuntos de la comunidad internacional: «Los asuntos culturales nunca pueden preocupar sólo al gobierno de un país. La cultura es más que nada la expresión del pueblo, o mejor dicho, de todas las naciones. Por eso la cooperación pública internacional en el campo cultural siempre será necesaria para la prosperidad actual».

Inspirado por los legados de Nikolái Roerich, el Centro Internaconal de los Rorich trabaja constantemente para promover las ideas del Pacto Roerich en el mundo. En víspera del 80º aniversario del Pacto Roerich en abril de 2012, en la exposición «Pacto Roerich. Pasado y Presente» en la Sede de la UNESCO en París, el Centro Internacional de los Roerich ha abierto un nuevo proyecto cultural internacional para promover ideas pacificadoras de Roerich para la Protección de los bienes culturales.

En 2013, el Centro Internacional de los Roerich, en conjunto con el Comité de la preservación del patrimonio Roerich y con el apoyo de las organizaciones gubernamentales y públicas decidió continuar con el proyecto trayéndolo a América Latina. El inicio del proyecto es la exposición, que ahora estamos oficialmente abriendo en el Senado. Después el proyecto se dirigirá al Palacio de la Asamblea Legislativa de Buenos Aires y al Museo Bernasconi, y a continuación, se celebrará en Uruguay, Chile y Ecuador. En 2014, vamos a mantener nuestro rumbo, abriendo las exposiciones en las Américas y los países europeos, también tenemos previsto iniciar un proyecto de exposición en Asia.

Una de las secciones de la exposición habla de la relevancia de las ideas del Pacto Roerich hoy en día. Desgraciadamente, incluso el siglo XXI – el siglo de la información y de avanzados pasos tecnológicos, ha traído a la humanidad una gran cantidad de pérdidas. Baste recordar los dramáticos acontecimientos en Afganistán, Iraq, Yugoslavia, Libia, Egipto, Siria, donde han sido brutalmente destruidos y saqueados objetos culturales e históricos invaluables.

Numerosos conflictos regionales que estallan en diferentes partes del planeta, amenazan a valores culturales únicos. Pero incluso en los tiempos de paz, la ignorancia humana, las ideas deformadas sobre la belleza, la negligencia y la indiferencia, la aparición del fenómeno de la «cultura de masas» – todo esto a menudo conduce a la destrucción de lo acumulado durante siglos herencia cultural.

Como si anticipara esta tendencia destructiva, Nikolái Roerich en su Pacto encarnó la gran idea humanista – la idea de la preservación del patrimonio cultural para las generaciones futuras, no sólo en los tiempos de guerra o de conflictos armados internacionales, sino también en tiempos de paz – de vandalismo y de actividades humanas destructivas. Suenan proféticamente la suguientes palabras de Nikolái Roerich: «Para nosotros, la Bandera de la Paz no sólo es necesaria durante la guerra, es quizás aún más indispensable para todos los días, cuando no se escucha el estruendo de las armas, aunque a menudo se cometen los mismos errores fatales contra la cultura».

La reunión de hoy, tan agradable y significativa para todos nosotros, nos indica que el mayor legado del Pacto Roerich – «Paz a través de la cultura» – reúne a las personas que no sólo están conscientes de la importancia de la cultura como base para el establecimiento de la paz en nuestro planeta, sino también realizan esfuerzos eficaces para protegerla.

La humanidad siempre estará agradecida a Nikolái Roerich, porque él encarnó la idea de la preservación del patrimonio cultural en un documento jurídico real, que se convirtió en un punto de inflexión en la historia de la humanidad. Por supuesto, la importancia de las ideas del Pacto Roerich es tan grande, que incluso no acabamos de entenderla. Es inmenso en su significado evolutivo, porque sólo sobre la base de nuestro patrimonio cultural, se puede construir un futuro brillante en el que podrán florecer las Artes y las Ciencias.

Les felicito a todos ustedes por la apertura de la exposición dedicada a las actividades públicas del gran humanista y pacifista, y quisiera terminar con las palabras de Nikolái Roerich:

«Que la Bandera de la Paz vuele sobre los focos de la luz, sobre los santuarios y las fortalezas de la belleza. Que vuele sobre todos los desiertos, los rincones solitarios de la belleza, y que de este sagrado grano florezca el desierto. La bandera fue izada. No la dejen caer dentro de su espíritu y corazón. La Bandera de la Cultura enciende el fuego que nutre el corazón. Dejen que sea así! »

De parte del Centro Internacional de los Roerich y del Director del Museo Nikolái Roerich, doctora en filosía Lyudmila Sháposhnikova, me gustaría regalar la Bandera de la Paz al Senado de la República Argentina y espero que nuestra cooperación continue en el futuro en nombre de la promoción de la paz y la cultura en la Tierra.

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