«Decrecimiento» . Un paso evolutivo. Rumbo a la Cop21, Paris 2015.

Decrecimiento.

En Europa hay periódicos que surgen con ese nombre. De alguna manera, en la medida que se aproxima la cumbre de Paris en la que se dialogará para encontrar acuerdos sobre la crisis climática, quienes tienen un compromiso con la ecología profunda levantan una bandera que se llama DECRECIMIENTO.

Una razón de sentido común para levantar esta bandera se debe al hecho que los Presidentes hablan un lenguaje común, pareciera con sus palabras que nos entendemos todos. Francois Hollande, de Francia, como otros Presidentes, tienen un discurso común en torno al Desarrollo sustentable. Hay acuerdo sobre la seriedad de la crisis climática y tras múltiples encuentros, verdaderamente, no se avanza en nada. Más bien, los reportes siguen hablando de una tendencia de destrucción de nuestro hábitat.

De alguna manera, con más inversión en energías renovables, más inversión en mercancías verdes y sustentables, con mejores certificaciones de lo orgánico y amigable con el medio ambiente pareciera que los medios de comunicación tienen un pacto con los Presidentes y los países para establecer un discurso común que se desencadena en una sociedad aún más productiva, que elabore mejores productos y sin alterar el medio ambiente. Eso es una quimera.

Un slogan expandido es que queremos un cambio de sistema. La palabra decrecimiento es bien expresiva para dar a entender por dónde va la imaginación del mundo que construimos. Hablamos de SOLIDARIDAD al 100%, de magia, de un sueño común y de paz en toda la Tierra.

El Decrecimiento habla de un nuevo modo de vivir, de dar sentido de otras manera a nuestras vidas. En definitiva, si aceptamos que somos una sola familia en la Tierra y aceptamos que podemos tratarnos con todo el amor del que somos capaces de tratar a los miembros de nuestras familias entenderemos también que los intercambios económicos dentro de la familia bien pueden reducirse a un mínimo. ¿Se le cobra el plato de comida a la Madre, a la hermana? Entra en escena la idea del regalo. La vida es un regalo, vinimos desnudos a este mundo y nos vamos sin nada. ¿Qué gran sentido tiene el dinero en nuestra existencia cuando tenemos una tarea tan inmensa delante de nosotros como es la restauración del equilibrio con nuestra madre Tierra?

¿Es posible el decrecimiento? Si el lector es economista, le decimos que entendemos aquello de lo que hablamos. El decrecimiento implica la quiebra de este sistema desde el minuto uno en que la mayoría o una gran parte de la población mundial comprenden las repercusiones de este pensamiento. Porque el sistema económico actual reposa sobre la base de una ecuación que necesita siempre de la inyección de más energía.

Sí, queremos la quiebra de este sistema. En verdad, aceptamos la quiebra de este sistema. Ni siquiera es mucho lo que tenemos que hacer, el sistema se cae solo, porque sus pilares se encuentran en plena decadencia. En verdad, queremos la prosperidad para todos los seres y por eso, la prudencia invita a comenzar por enseñarnos a dialogar, a meditar y a obrar compasivamente. Lo importante no es la meta, es el proceso. Así podremos ser exitosos en una transición armoniosa. Estamos más allá del punto sin retorno. Nuestro destino está encomendado completamente a las fuerzas divinas.

Sabemos que un solo pensamiento puede enderezar este mundo. Este mundo es un solo pensamiento. Hemos venido a encarnar la profecía y el decrecimiento, es la punta de un iceberg.

EVOLUCIÓN

Hablamos de evolución. Recogemos palabras esgrimidas por personeros que están dialogando desde lo más alto de la estructura de GOVERNANZA global. Usamos la palabra Noósfera y en verdad, hablamos de una nueva cosmovisión que pueda sistematizar y refundir el saber ancestral.

La nueva cosmovisión es la de siempre. El Presente es la eternidad, es lo único que existe y por eso lo llamamos regalo. Dentro de este Presente con una pequeña modificación de nuestro ADN que podemos conseguir con un simple guiño que nos podemos hacer nosotros, a nosotros mismos, podemos comprender y asumir que nunca ha habido separación. Somos aquellos a quienes estábamos esperando, para hermosear la historia y acabar con el sufrimiento que entrega la idea de separación. Siempre hemos sido UNO. La energía Crística, Búdica y Mágica se encuentra en cada uno de nosotros. Hubo tiempos en que Grandes Maestros anunciaban una Gran Época. Esa gran época ha llegado y el asunto parece ser simple. Se trata de ayudarnos, los unos a los otros. A volvernos hacia nuestra esencia más pura, esa que nos hace ilimitados, porque nos vuelve NADA. Somos humildes servidores de un mundo extraordinariamente misterioso, que está delante de nosotros. La guía de los sabios y de las sabias de antaño nos puede ser útil. A honrar a los abuelos y a alas abuelas, a cuidar el fuego, la palabra, el pensamiento y a ser consecuentes. A cuidar las semillas y a celebrar la gran fiesta que tenemos por delante.

Ha llegado el tiempo de acabar con todas las guerras, con toda la ignorancia y a levantar todas las banderas de la Paz.

Ahó Metakiasse

El juego es mágico y va mucho más allá del gris. La regla número uno es la de abrazar al hermano y a la hermana, aceptar que somos familia. La regla número dos, es abrir el corazón. La regla número tres es vivir lo que soñamos.

El juego es mágico y va mucho más allá del gris. La regla número uno es la de abrazar al hermano y a la hermana, aceptar que somos familia. La regla número dos, es abrir el corazón. La regla número tres es vivir lo que soñamos.

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