Cabalgamos por la vida con la espada de la poesía en la mano.
Observamos que hay múltiples intentos por amar al mundo que provienen del profundo amor a nosotros mismos que están descollando en la Tierra. En esta nota saludamos y honramos a todos los que han perseverado en crear las Reservas mundiales de la biósfera y que han articulado redes en torno a estos instrumentos de protección y exaltación de la vida, en particular saludamos a la Red de Reserva Biósfera Araucarias.
A nivel global, una crisis maravillosa nos impacta de lleno a todos nosotros. Es una oportunidad hermosa y superior. Hablamos de una crisis terminal de un estilo de vida y de un patrón de conductas en el que lo esencial ha sido dejado de lado. Es por ello que el amor como prioridad vuelve a su lugar. ¡Qué viva el amor en todas sus manifestaciones! Distinguimos en el trabajo oculto tras la declaratoria de esta RESERVA por un organismo de Naciones Unidas a un vasto territorio en que reinan las Araucarias un inmenso amor desplegado en acciones cotidianas a lo largo de los años. Distinguimos en este ejemplo una imagen acerca de cómo podemos encontrar una salida a la actual crisis.
Las reservas mundiales de la biósfera cuidan y protegen a nuestra Madre Tierra y entregan un orden para poder relacionarnos de buena manera con nuestro territorio. Cuidando a la madre es como honramos a nuestros hermanos y hermanas.
Estas palabras son una invitación a unirnos quienes habitemos cerca de una Reserva Mundial de la Biósfera para ser partícipes de los acuerdos y de las estrategias con las cuales vamos a diseñar territorios para permitir que la vida humana tenga su espacio y para que también la flora y fauna nativa continúe reproduciéndose y generando sistemas ecológicos prístinos.
Esta invitación, por supuesto, incluye también que cada uno de nosotros encuentre su camino y despierte al mago que lleva adentro. Cada uno tiene un poder inmenso que ofrendar para que nuestro disfrute en este planeta bellísimo sea el mayor posible. En la nueva escala de valores para la felicidad que se instaura poco a poco, la actitud de servicio y la solidaridad son asuntos importantes. Por ello, resulta clave que la obra sea una sinfonía de voces multicolores que represente la amplia diversidad que somos y que lo que podamos expresar sea una Danza armoniosa al ritmo de una melodía colectiva. Una Danza que nos permita Ser a plenitud y que nos permita realizarnos.
Paz en la Tierra.
Desde la Reserva Mundial de la Biósfera hacia Shamballa.
Para el equipo de la Coordinadora pro Bandera de la Paz, la alianza con las reservas mundiales de la Biósfera nos parece un asunto prioritario. En efecto, se trata de sumar nuestros esfuerzos al trabajo de quienes ya han logrado diálogos y acciones determinadas en toda la Tierra para la preservación de la vida, y que además lo han hecho en consonancia con los organismos de Naciones Unidas, lo cual confiere la idea socializada de «estar tomando el toro por las astas».
Por nuestra parte, nos gusta portar la bandera de la paz que es un objeto de poder cuyo significado se asocia a la capacidad humana de transformarlo todo, con total fuerza, creatividad y belleza cuando así lo estimemos pertinente. Atendido que sabemos y sentimos que somos nosotros y que es ahora y en toda la Tierra los que vamos a conducir a buen término este movimiento planetario iniciado por los estudiantes chilenos. Creemos que nuestro objeto de poder, la bandera de la paz, tiene un rol protagónico porque nos recuerda que creamos una sociedad luminosa, amable y pacífica e identifica a quienes se van sumando con entusiasmo a esta creencia. Comenzamos a percibir que somos millones, que somos suficientes y que la masa crítica ya es una verdad incontestable.
Somos Uno. Por eso es posible y es inclusive fácil, porque nuestra creencia se encuentra en consonancia con las leyes del tiempo. Solamente cuando todo está podrido, es que puede surgir lo verdaderamente nuevo. En el otoño la vida reposa, en el invierno la vida se siembra.
Podemos decirle como mejor queramos a este tiempo: nueva era o nuevo paradigma. En nuestra opinión, este es un tiempo de celebrar las alianzas porque es el tiempo de Decretar en un Rito Planetario permanente la Victoria de todas las profecías que vaticinan el fin de la Guerra y el comienzo de una Era Dorada de Paz. Ese rito planetario puede ser un gran abrazo.
La bandera de la Paz, Nikola Roerich y Shamballa.
Nikolai Roerich, el hombre que promovió y que influyó en los Presidentes de América para la firma del Tratado Internacional que establece y oficializa la bandera de la Paz, escribió un libro acerca de su viaje por Asia hacia comienzos del siglo XX.
En dicho libro, que se llama «El Corazón de Asia» señala que la palabra más sagrada entre las palabras sagradas que escuchó fue Shamballa. Atendido que esa creencia se encuentra en lo profundo de su ser, evidentemente sus esfuerzos por incidir en que los Altos Dignatarios de los Países aprobaran la creación de la bandera de la Paz están relacionados a su interés en anclar lo que Shamballa significa.
Shamballa, como hemos explicado en otras notas en somospaz.org, evoca un llamado hacia lo sagrado. Es una invitación a vivir en la magia y a creer que es posible establecer vínculos de afecto y de respeto mutuo que nos hagan habitar en una sociedad iluminada. Es un mito y es una guía profunda que emana desde la Asia profunda.
Esta palabra entraña un mito que transcurre presumiblemente en Mongolia donde una sociedad decadente y corrupta logra que todos sus habitantes se iluminen en una sola generación.
Existe asimismo un libro que lleva el nonbre de Shamballa de Chogyam Trungpa y que ofrece una guía acerca de cómo caminar por la senda del guerrero y del monarca universal. Básicamente es una invitación a encontrarnos con la bondad que nos ese esencial y a siempre cuidar el buen humor. ¡Nada es tan grave tampoco cabros! Asimismo, nos invita a asumir que todo lo que existe es un reflejo de quienes somos. Por tanto, lo que observemos de la realidad es un reflejo de nuestro interior. Por eso en nuestra reflexión al interior de CrearPaz se encuentra la idea de apoyarnos en nuestra limpieza interior. De esa manera podremos disfrutar de las maravillas de la vida.
Extendemos una invitación a todos quienes forman parte de las Reservas Mundiales de la Biósfera a que icen la bandera de la Paz. El fin de las guerras es posible. El amor en todas nuestras relaciones es posible.
En definitiva, creemos que todo es cuestión de educarnos para la maestría en el amor. Miguel Ruiz sugiere, para comenzar a instruirnos en este sentimiento fundamental y ser dignos agentes de cambio para una sociedad pacífica… que nos dediquemos a responder tres preguntas:
- Comunidades de Paz juntas. (PCT) - 12 abril, 2026
- Inteligencia espiritual para el siglo XXI - 10 abril, 2026
- Primer café de Transición Virtual - 9 abril, 2026
