Apuntes sobre la Reforma Educacional en Chile.

Cuento una anécdota para comenzar. Integro una ONG dedicada a la promoción de diálogos sobre Educación llamada Foro Co-educación y Paz para el Mundo. Por tanto, desde hace un tiempo las conversaciones acerca de la educación me rodean. Fui a almorzar con una querida amiga y tocamos el tema. Observamos que en la mesa de al lado una mujer entrevistaba gente y que todo versaba sobre proyectos educativos. No preguntamos, no escuchamos más y frente al intento de abordarlos para preguntar ¿qué estaba pasando? Sentimos que en verdad esa escena es reflejo de la reacción que han provocado los estudiantes chilenos en nuestra sociedad.

Estamos todos dialogando en torno a la Educación. ¿Educarnos para construir qué? ¿Cómo es la sociedad que anhelamos?

EL PROGRAMA DE LA PRESIDENTA MICHELLE BACHELET.

Estas notas suponen una reflexión simple acerca del cambio de paradigma que se enuncia en la reforma educacional de Michelle Bachelet y de los certeros conceptos que contiene. Es una invitación para que empresarios y el tercer sector puedan incolucrarse con ahínco en la determinación de los significados de palabras como SOLIDARIDAD. Para mí, es muy cercana como palabra a la de Cooperación y por eso este blog y por eso, estas notas.

La idea fuerza que gobierna la reforma es la de mayor «calidad educativa». Sabemos que en los últimos años el presupuesto ha aumentado mas no ha logrado disminuir las brechas sociales y la inequidad. La definición de la calidad educacional que promueve este programa está dada por las ideas de gestar Educación para crear una sociedad solidaria, inclusiva, democrática y en la que todos los ciudadanos sepamos habitar nuestro Ser integralmente.

En teoría, me parece una definición extraordinaria. La Solidaridad siento que es el valor que nos guía en este Tiempo porque los desafíos críticos son multi-convergentes y entre esos desafíos, en Chile, pareciera que la inequidad, la brecha social y la segregación violentan nuestra identidad con especial dramatismo. Es tal el desafío, porque inclusive la sustentabilidad planetaria está en juego, que el único modo de lograr soluciones permanentes y duraderas, eternas me atrevo de señalar, es despertando un espíritu de cooperación entre los unos y los otros. A eso le llamo solidaridad.

En la doctrina se habla de los derechos de tercera generación como aquellos derechos que emanan de la solidaridad. Entre estos derechos de tercera generación se encuentra el Derecho Humano a la Paz, que a su vez, entraña una visión de género ya que incluye la Paz entre Naciones, en los hogares, en las escuelas, en los lugares de trabajo y en los espacios públicos como los estadios. Por tanto, deja fuera el antiguo paradigma de Paz como «ausencia de guerra entre naciones.»

¿A qué asociamos los pilares de la Educación que se mencionan en el programa? Solidaridad,  Inclusión, Integralidad y Democracia.

Nos asiste la certeza que la palabra Solidaridad es una guía fundamental y que los gestos de los diputados Boric y Jackson de solicitar la rebaja de remuneraciones de los parlamentarios o la reforma tributaria pueden inspirarse en este valor.

Sugerimos más. Los nuevos acuerdos que la Nueva Constitución sugiere han de tomar a la Solidaridad como su mayor virtud. Porque aspiramos al bien común y observamos imperfectos enormes en nuestra sociedad que han impulsado a los estudiantes a salir a la calle. Requerimos la mayor ayuda posible y ésa, es la que podamos generar entre todos. Solidaridad es el apoyo mutuo, sin discriminaciones. Todos los derechos han de supeditarse a la Solidaridad, incluido el derecho de propiedad.

La propiedad tiene una función social y hoy, aparte de acabar con la brecha social, debemos acabar con la violencia, con la crisis ambiental, con la crisis de energía y con la crisis de sentido. Por ende, es en honor a la función social de la propiedad que podremos encontrar los acuerdos para cuidar nuestro hábitat, nuestras relaciones  y la justicia en el intercambio de nuestras energías.

Inclusión. Una sociedad inclusiva alude, a mi entender, a las cosmovisiones de los pueblos originarios tanto como a los sectores marginales. La inclusión hace referencia a los márgenes sociales. Quienes han sido marginados del desarrollo son quienes no comulgaron, ni han comulgado con los valores de la sociedad que nos precede. Esa sociedad es consumista, materialista, competitiva y está enfocada en el lucro como idea de éxito. Hoy, el éxito ha de ser la capacidad de desplegar el espíritu solidario.

Por tanto, son los pueblos indígenas, los artistas, los poetas, los incomprendidos y los pobres quienes nos pueden ilustrar con mayor énfasis en las formas con las cuales podremos encontrar un espacio para cada ser humano en nuestra sociedad e incluso más, a cada ser viviente. Porque nuestra sociedad no da espacio al animal y la propuesta en este sentido es replicar los festivales en pos del buen trato a los animales para que nuestra sociedad reflexione en torno a cómo armonizarnos con la Madre Naturaleza.

Integralidad. Esta palabra la podemos tomar en su doble acepción. Por una parte, desde la perspectiva del Ser íntegro y por la otra de promover seres integrales, que puedan desarrollarse en el más amplio sentido de la palabra explotando sus potenciales creativos artísticos, científicos y espirituales. El ser íntegro se refiere a que cada uno de nosotros sea envalentonado para ser impecable.

Democrática. La sociedad democrática es aquella donde cada habitante puede participar de las decisiones que afectan su comunidad. En este sentido, el retorno del valor de los círculos de diálogo es fundamental. Parafraseamos a la escuela matríztica fundada por Maturana: «A través del lenguaje se determina la cultura de una comunidad humana según las redes de conversaciones que se entrelazan ya que somos las personas quienes las generamos, realizamos y conservamos día a día, a través de las relaciones. Es por ello que el conversar se torna un pilar fundamental para encontrarnos en espacios de bienestar, alcanzar la sustentabilidad y/o responsabilidad social Humana.»

Por ello, integrando las ideas de la sociedad inclusiva y las perspectivas de los pueblos originarios donde se habla del retorno del círculo y la idea de mayor democracia sugerimos que sean los consejos de visiones a la usanza de los indígenas americanos hopis o bien círculos donde se plasme también el rito ceremonial. El rito puede ser mapuche, diaguita, rapa nui o de cualquier otra etnia ancestral.

En la profecía Hopi se señala que en el Tiempo en el que todo sea llevado hacia adelante bajo el espíritu de la Cruz (Cristianismo) llegará el Tiempo del retorno del círculo, para completar la sabiduría que se requiere para volver a la armonía en nuestras relaciones con el Cielo y la Tierra.

La gratuidad de la educación.

Agrada recordar la velocidad de los cambios ya que al comienzo de las manifestaciones de los estudiantes pareció quimérica la idea de la gratuidad universal en la Educación y atendida la fuerza social que concitó el movimiento, hoy es un hecho de la causa.

La gratuidad universal de la Educación importa que nos digamos a nosotros mismos, en la Educación está la clave para terminar con los defectos de nuestra civilización. Por eso, ponemos lo que haya que poner para lograrlo y de esa manera, nos empoderamos en creer que sí es posible, que nuestro gran sueño común comienza a ser realidad.

Lo decretamos.

Ahora, toca dotar de contenido la reforma en el sentido de la calidad que deseamos. A la luz del programa de Michelle Bachelet y en la teoría, está perfecto.

Por ello, es Tiempo de comprometernos con la Política. La Alta Política que genera Altos Dignatarios es aquella que se entiende desde el ámbito personal. La única voluntad sobre la que tenemos capacidad de incidir en un 100% es la nuestra. Por tanto si anhelamos una sociedad más justa, inclusiva, integral, solidaria  y democrática es en nuestro propio esfuerzo donde se encuentra la mayor posibilidad de acción. Resulta trascendente a este respecto comprender que la educación tiene una clave en el propio ejemplo. No hay nada que comunique de mejor manera el surgimiento de un nuevo valor que sobre la encarnación de ese valor social en una persona, en un círculo y  que luego se expande a toda una comunidad humana.

 

Solidarizar es cooperar. En mi espíritu se encuentra la idea de cooperar con un programa que hace todo sentido con las ideas de un Tiempo de transformaciones culturales gigantescas. Creo que vivimos cambios de una potencia como no se han conocido nunca antes. Creo que el Norte de todas estas reformas es hacer de nuestro planeta un Templo del Amor y un Oasis de Paz Universal.

Agradeceré cualquier comentario a este correo: juanpablo.lazo@gmail.com

Saludos y gracias por la lectura a todo aquél visitante de este blog.

Juan Pablo Lazo Ureta

 

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