Para que el Bosque vuelva a reinar.
Por Juan Pablo Lazo
Columnista de somospaz.org
En las últimas elecciones o me abstengo de votar, o anulo o dejo el voto en blanco. La verdad es que confío en que un nuevo paradigma emerge entre las redes sociales, en los movimientos estudiantiles y los diálogos ciudadanos, entre ceremonias y facebook. Con la irrupción del candidato Alfredo Sfeir, oigo por primera vez a una persona en las altas esferas de poder en Chile que encarna el conocimiento de esta nueva forma de comprender al mundo. Esta nueva cosmovisión es inclusiva, solidaria y visualiza la humanidad en su total transformación. Ya un Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas hablaba con tanta claridad. Estamos preparados para unificarnos en torno a una transición que vaya desde una cierta cultura insustentable, basada en el lucro hacia otra sociedad volcada a la solidaridad y a la cooperación mutua. A lo menos, abriendo el paso para mil milenios de Paz. Hablamos con la fuerza del Tiempo.
Integro la famosa y potente red de Rutas Orgánicas donde un debate intenso se inclina a desentrañar la coyuntura política. Posturas de alto vuelo pueden leerse constantemente entre activistas de una alimentación saludable para una sociedad mejor. Me interpreta considerar que la Política es el arte de tomar decisiones y de escoger. El correcto entendimiento acerca de la Política nos sirve para moldear nuestro destino. Atendido que sabemos que el nuevo paradigma que estamos comprendiendo y asumiendo nos invita a asumirnos co-creadores de todo lo que existe, pues se nos revela que en la actitud unitaria está la fuerza. Unidos y gobernando de la mejor manera, cada uno su espacio, influiremos correctamente para reordenar nuestro sistema administrativo tanto como nuestras relaciones sociales. Especial importancia tiene que logremos una buena relación con nuestra Madre Naturaleza.
Con la definición amplia de Política considero importante comprender que cada uno de nosotros es un actor político, sea que vote o que no vote. El ejemplo de cada uno de nosotros es nuestra obra política.
En la Coordinadora Pro Bandera de la Paz hemos dialogado y los que sostenemos constantemente esta página web hemos sentido que Alfredo Sfeir representa el ideario tras la bandera de la Paz. Hemos dialogado con el candidato y se ha mostrado conocedor y entusiasta con esta bandera universal, que va más allá de nosotros y se inserta dentro del genio colectivo de los grandes sabios de todos los continentes. Comprendemos que existen quienes son muy cautelosos con este símbolo de Paz y en esa misma cautela, pero sobre todo, apelando a la confianza que nos entrega la perseverancia… creemos adecuado anunciar desde esta tribuna que volvemos a inscribirnos en un partido político, volvemos a entusiasmarnos con las elecciones presidenciales, tenemos un candidato extraordinario llamando a elevar el debate. Desde rutas orgánicas se planteó la necesidad de escuchar la voz de los candidatos e inmediatamente obtuvimos respuesta de Alfredo Sfeir. Hemos hecho llegar preguntas a los comandos de Marcel Claude y Michelle Bachelet y cuando nos respondan, entregaremos también estas respuestas.
Pedimos perdón si hay quienes se sientan interpretados por la coordinadora pro bandera de la paz y tienen otro candidato o anulan o no votan. Abrimos el espacio para que pongan una nota con sus opiniones.
El link con la candidatura de Alfredo Sfeir
Más abajo, publicamos las ideas de Alfredo Sfeir referentes a la agricultura orgánica.
Sobre todo, sin embargo, nos interesan en este espacio las propuestas de Alfredo acerca de la cultura de Paz. En ese sentido, don Alfredo es precursor de meditaciones en silencio por la Paz. Asimismo tiene dentro de una Fundación en la que trabaja un enfoque hacia cuatro áreas claves:
- Árboles por la paz
- Semillas por la Paz
- Hortalizas por la Paz
- Abejas por la Paz
De este modo, en lo personal como activista de coordinadora que promueve la Bandera de la Paz declaro mi compromiso con volver a inscribirme en un partido político, de modo transitorio, para permitir que Alfredo Sfeir pueda poner en el debate que un nuevo paradigma se levanta y que requerimos co-crearlo juntos. Invito a quienes creen que es ahora el tiempo del gran cambio a que hagan lo propio. A priori, siento el llamado a salirme del Partido una vez electo don Alfredo en la Presidencia. Me hace sentido un gobierno de unidad nacional y de transición, que comience con una Nueva Constitución que haga suyo el Derecho Humano a la Paz. Ese nuevo paradigma está señalado por la esencia de las cuatro áreas que establece la Fundación en que trabaja Alfredo Sfeir. Alimento saludable, la vuelta del bosque, el cuidado de las abejas y de nuestros hermanos insectos y el resguardo del patrimonio genético.
Asimismo, agradecemos a Michelle Bachelet y a Sebastián Piñera por habernos permitido realizar banderas humanas de la Paz en el frontis de La Moneda y les invitamos a todos los candidatos a pronunciarse acerca de la promoción de la bandera de la Paz y del ideario que hay tras ella, que es la esencia del deber del Estado: La promoción de una Cultura de Paz.

Año 2012. Frontis del Palacio de Gobierno de Chile. Ciudadanos sin color político, unidos por el rojo de la sangre que identifica nuestra memoria colectiva, realizamos una bandera humana de la paz, como performance y obra de arte sicomágica para elevar el rezo de un Cambio planetario en armonía, hacia mil milenios de Paz. Todo comienza aquí y ahora.
Ha llegado el Tiempo.
Mil milenios de Paz, como mínimo.
Vamos a apoyar a cualquier gobierno que salga electo y vamos a cooperar con cualquier gobierno en todo lo que sea la instauración de una Cultura de Paz. De hecho, asumimos el Gobierno y la Dignidad de ser humanos y desde ese punto de vista apoyamos.
Respetamos todas las creencias y sabemos que la economía neoliberal nos ha entregado comodidades. Comprendemos que una gran transición hacia una nueva sociedad está ocurriendo en nuestro imaginario colectivo y por ende, se está plasmando en el plano físico. Mi amigo Álvaro Elizalde, generalísimo de Michelle Bachelet lo plantea como un nuevo ciclo político. Por mi parte, creo que ese nuevo ciclo político se acerca más a la idea de profecía.
Así como respetamos las creencias, aspiramos a seguir creyendo e impulsando la nuestra. Esta era es el comienzo de mil milenios de paz, es nuestra generación la que ha recibido esta misión porque nos hemos dado cuenta que tenemos las herramientas, al fin, para ser exitosos en esta empresa tan magnífica. Una de esas herramientas y por eso hemos creado esta web… es la bandera de la Paz.
Se lo hemos expresado a Alfredo Sfeir. Nuestro compromiso con la campaña para que asuma el Gobierno es solamente parte de lo que comprendemos que es la emergencia de un nuevo paradigma. El nuevo paradigma nos insta a la Co-creación, a embellecer entre todos este mundo.

Nos sentimos más cerca de la expresión Mapuche, Chamán o Swahili. Somos de la Tierra, somos de acá, somos hijos de la Madre Universal y en segundo lugar y transitoriamente somos chilenos o argentinos, africanos o americanos. Somos de la Nación del Arcoiris. Somos habitantes del mismo planeta y nos debemos a nuestra única nave espacial. Es tiempo de restaurar las armonías del Cielo en la Tierra y de afirmar nuestro compromiso con el espíritu y con la materia, para que todo sea bella verdad.
Solicitud a todos los candidatos.
Agradeceremos desde esta tribuna para que se pronuncien los candidatos y las candidatas tanto por la bandera de la paz como por el derecho humano a la Paz.
La bandera en el debate, verdadero, es la esencia de la flecha que hemos lanzado. Pedimos perdón por todos los errores en la conducción de esta Coordinadora, pero sabemos que hemos logrado hacer comprender a muchas personas acerca de la importancia y trascendencia de esta estrategia y sabemos que antes que tarde, estará ondeando en el frontis de La Moneda y de todos los monumentos culturales… hasta que acaben las guerras, quiebre la industria de la guerra y volvamos al sentido común de ser humanos.
Para apoyar a Alfredo Sfeir, en este instante se requieren personas que se inscriban en su partido político.
Acá va el link con la información de los lugares donde se encuentran los voluntarios recolectando firmas.
La fuerza de la Coordinadora pro bandera de la Paz
En los tiempos que vienen, la coordinadora dará fuerza a expandir la alianza con el Museo de Roerich. Se nos viene el Legado de Nicolás Roerich en exposición de arte como oportunidad para reunirnos, rearticularnos y volver a exponer ante la sociedad una herramienta trabajada a través de los siglos para Pacificarnos. Es solamente una herramienta, tan valiosa como el cuidado de la respiración, le meditación, la contemplación y otras técnicas de sanación del ser.
Saludamos a la Organización: Mil Milenios de Paz de Argentina por la aperura en el Senado de la Argentina de esta importante muestra de la Casa de los Roerich.
La exposición acaba de abrirse el día 6 de mayo y miembros activos de la Coordinadora Pro Bandera de la Paz estuvieron presentes en esa magna ceremonia.
Palabras de Alfredo sobre la agricultura orgánica.
Visión de un estadista.
UN NUEVO FUTURO PARA NUESTRA AGRICULTURA: PRODUCCIÓN ORGÁNICA
Alfredo Sfeir Younis
Pre-Candidato Presidencial del Partido Ecologista Verde
La política chilena ha perdido su norte. La atención de una mayoría que está en ella se concentra fundamentalmente en problemas de tipo partidistas y personales. Han dejado al costado del camino a la mayoría ciudadana que se siente acosada por un cúmulo de problemas que nadie resuelve y que no aparecen en la agenda política. La ciudadanía reclama la necesidad de crear las condiciones fundamentales para alcanzar un muy esperado consenso nacional.
Uno de los temas más importantes a abordar es nuestra alimentación. Un tema transversal que toca las áreas de competitividad, equidad, salud, y bienestar humano y social. Un tema que nos aqueja a todos independientemente de clase social, etnia, género u origen.
Para mí, una de las inequidades más grandes en nuestro país se transmite a través de la mala alimentación.
A pesar de que los supermercados están llenos de mercaderías y alimentos, creo que en total de toneladas que ellos albergan hay un contenido importante de agroquímicos, pesticidas, aditivos y adictivos, sólo para nombrar a algunos. No vale la pena ahondar mucho sobre los alimentos con exceso de sal y azúcar, como de tantos colorantes e ingredientes artificiales, ya que todos lo sabemos.
Eso es lo que comemos a menos que usted esté produciendo su propia alimentación sana.
Una mala alimentación nos hace perder la salud, nuestro bienestar material y espiritual, y nos envuelve en una espiral sin fin de deterioro personal, familiar y nacional. Esta espiral debe detenerse lo antes posible a través de un análisis profundo de sus causas y condiciones. De lo contrario nos confrontaremos con serios problemas del cuerpo, mente y alma.
Valdría la pena decir que debemos incluir en esta conversación tanto los productos que son de origen nacional (nuestra producción) como los que provienen del extranjero (importaciones de alimentos o insumos en la producción y procesamiento de alimentos). Ambos deben tomarse en consideración.
El camino más importante para todos nosotros es la agricultura orgánica con una atención especial a los métodos de procesamiento y conservación de los alimentos.
Nuestra agricultura orgánica debería ser el sello real de nuestra identidad nacional y decirle a todos que “somos un país en que todo lo que producimos y exportamos es de origen orgánico.”
Pero, qué es la agricultura orgánica en palabras simples? Aquí una definición que nos ayudará a estar en la misma sintonía.
“La agricultura orgánica es un sistema de producción que trata de utilizar al máximo los recursos de la finca, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica y al mismo tiempo, a minimizar el uso de los recursos no renovables y no utilizar fertilizantes y plaguicidas sintéticos para proteger el medio ambiente y la salud humana. La agricultura orgánica involucra mucho más que no usar agroquímicos.” FAO –La Agencia de Naciones Unidas Para la Agricultura y la Alimentación.
Naturalmente hay mucho más que decir sobre el concepto, pero el propósito de esta nota no es algo conceptual sino enfocarse en los aspectos de política económica y social que una propuesta de este tipo demanda, y hacer algunas propuestas concretas que vayan en esa dirección.
Quisiera empezar diciendo que ya hay varios países importadores de nuestros productos agrícolas que tienen regulaciones internas sobre el nivel de calidad de los productos que están dispuestos a comprar y demandan varias formas de certificación de origen y contenidos. Estas regulaciones se irán transformando en barreras al comercio internacional cada vez más severas. Como consecuencia habrá pérdidas de mercado y nuestra competitividad se verá dañada.
Pienso, sin embargo, que lo anterior no es todo. No se trata solamente de crecimiento, competitividad y mercados. Hay que ir más allá y tomar conciencia de que no solamente estamos produciendo o exportando alimentos sino que también estamos produciendo, exportando, o importando salud o enfermedades.
En este sentido el precio que pagamos por los alimentos no refleja necesariamente el costo total ni real de la alimentación.
Una lechuga que cuesta 500 pesos nos puede costar finalmente muchísimo más dependiendo de lo que incluimos en los costos asociados al consumo de ese producto. Para hacer cálculos reales deberíamos agregar también (a) los costos asociados a la destrucción ambiental (ej. Pérdida de micronutrientes en el suelo, contaminación de los acuíferos subterráneos, contaminación de la tierra y las fuentes de aguas superficiales) como (b) el costo de los impactos negativos que un alimento contaminado tiene en nuestra salud (ej. Los costos médicos como de los remedios asociados por ejemplo a un colón irritable, úlcera, cáncer).
Por lo tanto promover una agricultura que aparenta arrojar productos “baratos”, en la práctica eso no es así. Las madres chilenas lo saben. Son ellas las que sufren de una salud más precaria debido a una mala alimentación sino que son ellas las que llevan sus hijos a los hospitales y dedicarse a sus cuidados.
No podemos hacer de nuestras enfermedades como fruto de la mala alimentación el gran lucro de la salud. Este es un efecto externo negativo de proporciones mayores, y representa la inequidad más aguda de nuestro país.
Si queremos seguir creciendo, no podemos hacerlo a expensas de nuestro gran y querido capital humano.
Cuando los costos reales están incluidos en los cálculos económicos veremos que la agricultura orgánica no es un lujo como algunos piensan. No es algo inalcanzable. No es algo para soñar. Es algo indispensable y que no podremos evitar.
Quiero que Chile sea el primer país del mundo que se declare un país de agricultura orgánica.
Para ello el nuevo gobierno, en conjunto con el sector privado y la ciudadanía, debe crear las condiciones para que esto se de en un plazo razonable y concreto. El gobierno deberá poner sobre la mesa todo lo que tenga carácter de “bien público”, y así facilitar que la reconversión se haga bien, sin perder nuestra capacidad de producción y alcanzar nuevos y prósperos mercados. Ejemplos de elementos de carácter de “bien público” es el ajuste presupuestario que compensen a las empresas para financiar nuevas tecnologías y métodos de producción, los incentivos para la adopción de energías renovables no convencionales, los acuerdos internacionales con países que darían asesoría a los productores y procesadores, el subsidio para la adopción de patentes y permisos internacionales, etc.
En el ámbito de la producción agrícola de pequeña escala se debe hacer más aún. Habrá un énfasis primordial en el entrenamiento y desarrollo institucional, gestión y manejo, importación de nuevas tecnologías de producción y procesamiento, inversión en almacenaje y conservación de alimentos, producción o importación de pesticidas y fertilizantes orgánicos, etc.
También debemos tener tolerancia cero a las semillas transgénicas. No se trata de producir orgánicamente con semillas transgénicas. Debemos proteger nuestras semillas y adoptar programas de colección, mantención, y almacenaje de nuestras semillas chilenas.
Se harán convenios con universidades e institutos de investigación nacional e internacional para que toda la capacidad que tenemos en el país y en el extranjero (ej. viñas y vinos orgánicos en Austria) se vuelque a este programa y seamos los primeros en el mundo en convertir toda nuestra producción y procesamiento de alimentos en alimentos y productos orgánicos de altísima calidad. Hay que ofrecer un apoyo a todas las organizaciones sociales que están envueltos en permacultura, agricultura orgánica, y tantas otras actividades que hacen un aporte central a la salud que reclama la ciudadanía.
Los fondos de la CORFO también tomarán un vuelco importante y darán una señal clara de las prioridades nacionales. Sin duda alguna, el presupuesto de la nación también irá en la dirección de recuperar la salud total de la ciudadanía.
Se harán convenios especiales para tener ferias libres de productos orgánicos, y se promoverá un programa nacional dentro de todas las cadenas de supermercados del país para que esta materia tome un lugar preponderante.
Este país es nuestro. La salud debe también ser nuestra en todas sus dimensiones.
Démosle un ejemplo al mundo entero que quien compra algo proveniente de nuestro país tiene un sello de salud.
Esta es una verdadera razón para votar. Un voto por los jóvenes y niños que no deben comenzar sus vidas encubando enfermedades económicas y medioambientales.
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