Una Kiva se realiza en la bioregión Andina. Se trata de una Ceremonia Mayor.
La Kiva es una tradición que se encuentra en el pueblo Hopi. La palabra Hopi significa Paz.
En este tiempo en que la verdad asoma a nuestra puerta, comprendemos que tenemos el poder de decretar la realidad. Escogemos entre asumirnos como hombres de la Tierra y hombres de Paz, Mapuche y Hopis o bien mantenernos en la idea de pertenecer a distintas nacionalidades, sostenidas por fronteras que consensuaron personas de mentalidad patriarcal y anticuadas.
Somos Uno. Somos Mapuches y somos hombres y mujeres de Paz. Somos Hopis.
Aquí expongo extractos del Libro de Frank Waters sobre el mundo Hopi, nuestro mundo, y sobre la Kiva, como ceremonia.
Acerca de la ofrenda de sabios y sabias hopis a Frank Waters al revelarle secretos de su tradición, para que éste escribiese este libro llamado la Biblia Hopi, escribe: «El hecho de que los hopis nos hayan revelado la estructura conceptual de su vida ahora, por primera vez, confiere a su dádiva un carácter peculiar único en nuestra experiencia nacional. No nos hablan como una pequeña nación derrotada dentro de la nación más rica y poderosa del mundo, sino con la voz de la comunidad mundial de los pueblos que declaran su derecho a crecer desde sus propias raíces nativas.» … «Reafirman un ritmo de vida que hemos tratado de ignorar, con desastrozas consecuencias. Nos recuerdan que hemos de ajustarnos a un cambio interior si hemos de evitar una ruptura, un cataclismo entre nuestras mentes y corazones. Ahora más que nunca ha llegado el momento para que ellos hablen y nosotros escuchemos.»
La Kiva.
«La kiva, el recinto subterráneo en que se llevan a cabo los rituales, es el elemento de mayor importancia en el ciclo de ceremonias hopis.»
En el relato de la Historia cósmica Hopi se entiende que en el cuarto mundo, la tribu debió realizar cuatro migraciones hasta que «Uno por uno, los clanes fueron uniéndose. Los pequeños grupos de casas se juntaron y expandieron hasta formar pueblos o viviendas únicas del tamaño de un pueblo. La gente se volvió campesina. Cultivaba maíz, calabazas, frijoles y algodón en los campos alrededor de los pueblos. Las casas de fosas y los depósitos donde antes guardara el maíz que le daba la vida y donde solían enterrar a los muertos empezaron a utilizarse para efectuar las ceremonias sagradas mediante las cuales la vida y la muerte se unían en un continuo perdurable. Se transformaron en kivas.
Tal como indica su nombre, la kiva (mundo inferior) era lo suficientemente grande para que cupieran los miembros de varios clanes. Representaba un símbolo abstracto de los princpios de la fe. De forma cilíndrica o rectangular estaba hundida, como una matriz, en el cuerpo de la Madre Tierra, de la que nace el ser humano junto con todo lo que lo alimenta. Un pequeño agujero en el piso conducía simbólicamente al inframundo anterior. La abertura en el techo para la escalera representaba la salida al mundo de arriba. La kiva constituía la construcción más distintiva de todos los grandes centros de vida prehistórica en la América del Norte. El simbolismo estructural alcanzó su máxima expresión en la Gran Kiva del siglo XII.
… «La kiva constituye, pues, el símbolo central de la vida hopi. Es un símbolo abstracto de los principios de los antiguos ceremoniales realizados en ella; funciona en el nivel secular, y representa el corazón subterráneo de todo lo verdadera y distintivamente hopi.»
La Páho.
La preparación de las páhos es una de las condiciones principales para todas las ceremonias conducidas en la kiva. Una páho es una pluma para la oración tomada de cualquier tipo de ave, pero normalmente de un águila. Por sencilla que parezca, su tradición es larga.
Cuando los seres humanos salieron al mundo actual lo primero con lo que se toparon fue con una gran ave, el águila. Pidieron su permiso para ocupar la Tierra. El águila les puso varias pruebas, las cuales lograron pasar. Entonces les dio su permiso con las siguientes palabras: Pueden utilizar mi pluma siempre que quieran enviar un mensaje a nuestro Padre Sol, el Creador. Soy el conquistador del aire y amo de las alturas, el único que domina el poder del espacio de arriba, pues represento la elevación del espíritu y puedo llevar sus oraciones.
Desde ese momento se han utilizado las plumas de águila para llevar las oraciones al Creador.»
El libro se extiende al uso ceremonial de la harina de maíz y de otros ritos. Señala el texto al respecto: «La adhesión rígida a los dictados de la tradición sólo sirve para ilustrar la red compleja y finamente tejida del ceremonialismo hopi».
Algunos aspectos de las Profecías según el libro:
«Quienes se encuentran en paz con sus corazones ya conocen el gran refugio de la vida. No existe ninguna protección posible contra el Mal. Los que no participan en la división del mundo por la ideología estarán listos para reanudar la vida en otro mundo, pertenezcan a las razas negra, blanca, roja o amarilla. Serán como una sola, hermanos».
«Ha comenzado la Salida al Quinto Mundo del futuro. La está realizando la gente humilde de las pequeñas naciones, tribus y minorías raciales. Es posible leerlo en la tierra misma. Las plantas de mundos anteriores comienzan a brotar como semillas. Este hecho podría ser el punto de partida para un nuevo estudio de la botánica, si la gente tuviera la sabiduría suficiente como para interpretar el fenómeno. Las mismas semillas están sembrándose en nuestros corazones. Todas son iguales, dependiendo de la forma de mirarlas. En ello consiste la Salida al próximo Quinto Mundo.»
Páhana. La profecía del hermano blanco perdido.
La llegada del hermano blanco perdido de los hopis, Páhana, al igual que el regreso del dios blanco y barbado de los mayas, Kukulcán, o del Quetzacoatl de los toltecas y aztecas, era un mito común en la América precolombina. Los Páhanas que hemos nacido en «Occidente» y reconocemos el estado actual de desorden y que afirmamos nuestro propósito de limpiar y ordenar la casa universal, en verdad, hemos llegado ahora, ahó por los guerreros y las guerreras del arcoiris. Fluimos por este gran río, con la cabeza erguida, soltando las amarras y navegando hacia el Único Corazón.
Libro de Frank Waters.
El Libro de los Hopis.
Del Fondo de Cultura Económica de México.
Reimpresión de 1996.
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