El día fuera del Tiempo

El Día Fuera del Tiempo es un momento del año en que de acuerdo a una cuenta de tiempo propuesta por el Dr. José Argüelles nos autoconvocamos los creadores de todo el mundo para dedicar un día completo de celebración a la vida, el amor, el arte y el perdón universal. Las invitaciones que corren por la web señalan que se está marcando de esta manera «una nueva era de paz y armonía y el nacimiento de una Tierra Galáctica renovada.» 

Se sincroniza este día 25 de julio con el  Día del Amor y la Gratitud al Agua que promueve el Dr. Masaru Emoto. El Dr. Emoto ha dedicado gran parte de su vida a la investigación de las aguas y su relación con las emociones y sus conclusiones son una gran esperanza para todos nosotros.

 En la cuenta propuesta por el Dr. Argüelles, llamamos a este día: CAMINANTE DEL CIELO ENTONADO ROJO, lo que nos sugiere la idea de un día en que el Universo nos convoca a asumir la exploración. Lo cual se condice con una cuenta de tiempo cuyo propósito es armonizarnos con los ciclos de la Naturaleza y enseñarnos que la vida es arte.

Contexto chileno de la celebración del día fuera del tiempo.

La foto de los estudiantes chilenos colocando sillas y mesas en los colegios es un símbolo de la Transición. Es verdad, está aconteciendo, es ahora y los jóvenes estudiantes lo han comenzado. Es el pueblo desplegando su fuerza para el cambio cultural que todos añoramos.

El Gobierno de Chile se está viendo enfrentado a diversas e innumerables manifestaciones ciudadanas. El nuevo ministro de Educación ha sido promovido. Don José Miguel Izquierdo, actual asesor presidencial, tweeteaba hace un tiempo acerca de las grandes condiciones del ministro Bulnes. Su tweet fue un acierto, en el actual cambio de gabinete es el ascenso que llama con fuerza la atención. El Presidente Sebastián Piñera lo ha escogido para que reemplace a una figura presidencial, como es Lavín y se le ofrece un lugar de servicio público en plena crisis. El desafío es una posibilidad magnífica. 

Un consenso posible: La promoción de una cultura de paz.

Requerimos encontrar grandes acuerdos con los cuales avanzar. Eso ha sido plasmado previamente en círculos de diálogo de Gobierno con sociedad civil. Es simple y es fácil.  Todos sentimos que la expresión estudiantil es legítima desde múltiples puntos de vista porque evidencia que nuestra sociedad y todos nosotros estamos en pleno proceso evolutivo. Un consenso posible es que todos estamos al servicio de una cultura de paz. La cultura abarca todas las dimensiones de nuestras relaciones. Vivir en paz es una posibilidad que requiere aprender de nuestro propio interior puesto que de esa manera podemos entregar alegrías y ser amables en el trato. Esta es la razón por la cual las distintas disciplinas que son útiles para el autoconocimiento se propagan expansivamente.

El día fuera del tiempo es un momento para entregarlo al perdón universal. Es una manera efectiva de contribuir a la paz y al movimiento de unificación en torno al propósito de transitar en armonía a la Nueva Era.

En el espíritu de cooperación que nace en todos los ámbitos de la sociedad y en que el terremoto-tsunami es un ejemplo, me animo a sugerir que la bandera de la Paz es el símbolo preciso para identificar la voluntad de encontrar este gran acuerdo. Es un símbolo oficial estatal en todos los países americanos y al mismo tiempo, rescata el legado del maestro Nicolás Roerich.  Este es un día propicio, en múltiples rincones de la Tierra se está celebrando la conexión y que somos muchos hermanándonos para decretar el fin de la violencia y de las guerras y para comenzar a vivir la experiencia de una familia planetaria humana, al servicio de la Madre Tierra.

Me distancio de la creencia que los medios de comunicación otorgan a la demanda de educación gratuita, como única y gran cuestión. En verdad, la educación ha de ser permanente y hemos de aprender a ser felices. Las demandas que se oyen van desde lo económico gratuito, pasando por las reivindicaciones de los pueblos originarios, hasta el despertar de la creatividad de los estudiantes. Piden clases creativas, edificantes y constructivas en que podamos desarrollarnos como seres humanos más que prepararnos para replicar el actual sistema.

Los estudiantes del mundo deseamos ir hacia lo alto, hacia lo bello y hacia aquello que nos haga sentido con nuestra experiencia humana. Siendo creativos y originales podremos lograr las innovaciones necesarias con las cuales tejer las relaciones humanas bajo el espíritu solidario, amoroso y de cooperación con todos los seres de todos los reinos.

Somos guardianes de la Tierra, sus hijos y sus servidores.

Juan Pablo Lazo

Últimas entradas de Activista (ver todo)

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*