Contexto de violencia cotidiana.
La última cumbre de Presidentes en Estados Unidos sobre seguridad nuclear acordó afrontar la violencia uniendo esfuerzos en la guerra. La guerra es un hecho de la causa. En Cochabamba se discute en estos momentos cómo acabar la guerra con la Tierra. La guerra contra los animales, los bosques y las aguas.
Alianza por Chile y Concertación
En este contexto mundial, donde la violencia continúa siendo cotidiana y las prioridades de los Gobiernos se siguen centrando en el Desarrollo económico, se encuentra la Alianza por Chile comenzando a tomar decisiones y en los puestos principales de gobierno se estrenan múltiples gerentes y hombres y mujeres forjados en empresas privadas. Lo hacen en tiempos especiales. La Concertación del arcoiris reconoce por estos días el haberse alejado de la sociedad civil.
Por su propia naturaleza, la ciudadanía se organiza de manera diversa. Existen, sin embargo, ciertas claridades sobre movimientos y tendencias. Observamos que crece la conciencia planetaria acerca del momento crítico que vivimos. La crisis acecha desde todas las perspectivas de análisis posible: ética, ambiental, económica, etcétera. Cada ciudadano que comienza a actuar en la vida pública se encuentra con toda la información a su disposición. La verdad no tiene lugar para esconderse y está a la vista. La tendencia global continúa siendo la reproducción de un sistema injusto, violento e ignorante. La industria de la guerra sigue siendo billonaria.
Crece también el espíritu cooperativo, es otra tendencia. El voluntariado y los encuentros de unidad, son la expresión de este movimiento.
Francisco Soto, amigo y quien fuera mi jefe en la División de Organizaciones Sociales siempre me recalcaba que entre las organizaciones que él destacaba por su empuje y fuerza estaban las de los animalistas. El rodeo como deporte en el que se somete a torturas a los animales, como el circo romano moderno, sigue siendo un deporte masivo e incluso, elitista. En la autocrítica de la Concertación de la que Fulvio Rossi se hace cargo, debe existir esta línea de reflexión. Si se señala que se volcará la atención acerca de lo que señala la sociedad civil, entonces se debe atender al hecho que existe un sector de la sociedad que ha perseverado en gobernar sus vidas de acuerdo a los principios éticos de la nueva era que necesariamente debemos construir y que estamos recién comenzando a imaginar en todo su esplendor.
Gandhi señalaba algunas pautas: Vegetarianismo, ahimsa (no violencia), austeridad, volver a lo simple.
Para obrar de acuerdo a la ética de una época en la que toda la verdad está sobre la mesa, nuestra actitud tiene que tener un norte claro. La sabiduría de los ancianos es útil. El camino es obrar desde la bondad. Así es como observamos el fin de las guerras contra los humanos, los animales y los bosques. Atendido que la crisis es total, nuestro enfoque parece requerir radicalidad. Nuestras conductas tienen que estar a la altura de los tiempos y cada uno debe comenzar a cambiar sus hábitos autodestructivos. Es una cuestión de salud. Es fácil, la victoria implica comprender que cada instante es parte de una fiesta cósmica. Vamos a terminar con un sistema de miles de años en los que nos relacionamos de un modo que hoy resulta absurdo replicar.
En la educación evolutiva se enseña que episodios como el que asistimos han ocurrido varias veces en la Tierra, esta vez somos conscientes del salto y allí radica una diferencia fundamental.
El panel de cambio climático que ganó el Nobel de la Paz estableció que la solución pasa por un cambio de conducta masivo. Estamos todos en la obligación moral de cambiar nuestros usos y costumbres. Vale decir, cambia la cultura de la competencia, el lujo y el glamour, por una cultura solidaria, pacífica y cooperativa, donde la austeridad y la modestia son valores principales.
¿Cómo?
Lo principal es que nuestra actitud tiene que ser positiva. En la medida que somos conscientes y comenzamos a actuar de manera coherente, observamos que somos millones en la misma actitud y eso, es la señal de la Victoria. Vivir la vida de manera solidaria, pacífica y amorosa no permite volver a la época en la que actuábamos con rabia, ira y rencor. Al aprender a desterrar el sufrimiento de nuestras vidas, evidentemente no volvemos hacia atrás. Se trata de un movimiento y una tendencia natural, que acontece en personas y en toda la sociedad. Es por eso que este momento de la historia es una celebración en la que es importante encontrarse con los otros, porque requerimos sanar miles de años de aceptación de la violencia. Es el tiempo en que nos unimos todos y por eso dejan de tener sentido las divisiones entre derecha e izquierda. Sólo es útil entender hábitos de la vieja era y hábitos compasivos y amorosos de la nueva era. Es tiempo de apoyar decididamente al Gobierno y a la ONU para que demos el salto de consciencia.
La Amarquía
Existe un Gobierno paralelo. El Gobierno es el arte de tomar decisiones y entre la multitud que ya entiende que ha llegado una nueva era, existe un Gobierno que implica la sumatoria de todas las decisiones. Es el Gobierno de la Noósfera, es decir, de la capa mental de la Tierra. La que nos recuerda que somos una sola familia. En las elecciones pasadas, Rodolfo fue de candidato para representar a este Gobierno y triunfó. Es un ser de plasticina que une a todos los amarquistas. Para los ministros y subsecretarios de este Gobierno la idea es espacir información clave sobre la mayor fuente de poder que existe entre los humanos, pero de la que se habla muy poco en las instancias de la política tradicional. El amarquismo tiene en su programa de Gobierno una consigna principal: amar. Es así como se expande el amor, amando.
Es un movimiento condenado al éxito. Es poético y sabio, es místico y tiene la bendición de aparecer en un momento clave de la historia nacional y cósmica. Nace en el momento de la reflexión. Cuando Ricardo Lagos señala que debe dar paso a una nueva generación habla del Amarquismo, evidentemente. Un movimiento que habla con la verdad, que va por los objetivos esenciales para los que fue pensado teóricamente el Estado: La Paz, el Amor y la alegría de vivir. A poco andar, el movimiento amarquista ha logrado el apoyo de un movimiento internacional de paz. Evidentemente, los pacifistas se mueven para instaurar el imperio del Amor y si los Amarquistas están dispuestos a colocar su corazón por delante, pues allí nos unimos.
Sabemos que la vida de la Humanidad y de nuestros descendientes es lo que está en juego. Este es el factor que nos da la confianza de saber que estamos siendo capaces de lograr la gran hazaña de transitar exitosamente hacia una Nueva Era: El nivel de peligro.
Debido a lo anterior, la invitación es a perseverar y a hacernos conscientes de la necesidad de catalizar el movimiento. Los tiempos ya están acelerados, pero debemos acelerarlos aún más y eso se logra, dejando de lado lo superfluo y yendo hacia lo esencial, en cada momento.
Klato Barada Nikto
Juan Pablo Lazo Ureta
Ex Secretario ejecutivo nacional del Fondo de Fortalecimiento de la Sociedad Civil.
Embajador Universal de la Paz
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