El Centro Internacional de los Roerich proyecta la celebración de los 80 años de la firma del Pacto Roerich en grande, tanto en Rusia como en Naciones Unidas, para el año 2015. Para ello, una exposición itinerante viaja por América. Actualmente se encuentra en Chile. Viene de ser exhibida en Linares para reforzar la activación de esta ciudad como polo bioregional de desarrollo de una cultura de Paz. Prontamente, la exposición se abrirá al público de la gran capital. (Lo informaremos debidamente.)
Vladimir Putin, la revista Forbes y Greenpeace
La globalización ha hecho tambalear las identidades de los países. Hoy, el legado del Indio Mahatma Gandhi o del ruso Nikolai Roerich, del norteamericano afrodescendiente Martin Luther King o del vietnamita Tich Naht Hahn suman fuerzas para un movimiento planetario que propone desconocer las fronteras y las divisiones y enfocarnos en la unidad para salir de la Crisis.
Hace pocos días la revista Forbes desplaza del primer lugar a Obama como el hombre más poderoso del mundo e instala en dicho sitial a Vladimir Putin. La razón se encuentra en todo el proceso de frenar la guerra contra Siria y el desarme logrado hace poco. Esto se ve coronado por la postulación que se hizo del nombre de Putin para el Nobel de la Paz.
Al mismo tiempo que emerge su nombre asociado a un proceso de Paz, por otra parte se ve interpelado por 11 laureados con dicho Premio Nóbel para que libere a los activistas de GreenPeace que se encuentran detenidos por su acción para la protección del Ártico. Al rojo vivo se encuentra esta capacidad creciente del movimiento de sociedad civil global de modificar la agenda global: Queremos Paz. Así, por ejemplo, rescatamos que la manera en que el Derecho Humano a la Paz piensa codificarse dentro del sistema de Naciones Unidas se debe – no a una petición de un Estado – si no a la petición de más de 2.000 organizaciones de sociedad civil que encaran a los Presidentes a ocuparse de lo realmente importante.
La mirada sudamericana
Sudamérica se caracteriza – entre otras variables – por un lenguaje común que nos permite en grandes extensiones de tierra poder comunicarnos bien. Así es como en Porto Alegre se han albergado los encuentros de activistas por Otro Mundo Posible más convocantes de la Historia, en los llamados Foros Sociales Mundiales. Esto es muy reciente y es un proceso que está desencadenado, el pueblo quiere de vuelta al sentido común, Sustentabilidad, Amabilidad, Felicidad y un sistema cuerdo de gobierno porque la locura prima en las decisiones de los grupos de poder. Notamos que los absurdos ocurren en todos los países: ¡Tras múltiples cumbres todavía no hay acuerdos fundamentales para terminar con la crisis climática!
La bandera de la Paz guía un proceso mayor, en conjunto con la sabiduría que emerge desde todos los rincones de la Tierra. Es una bandera que también se vuelca al debate público y que procura encontrar visibilidad a alta escala, como por ejemplo, en el sentimiento popular. Boca Juniors ya adhiere a la Bandera y los intentos son para que Brasil vea en su Copa del Mundo que solamente la afirmación del noble propósito puede permitirle salir por «arriba» de esta Cita Mayor del planeta fútbol.
El relato oficial está en lo que siempre ha sucedido en nuestros Macondos. Las redes estrechan abrazos y comparten información acerca de lo trascendente que es cuidar el agua, las semillas y la educación. Chile – en este sentido – abrió las puertas de la indignación mundial con las movilizaciones de los estudiantes y hoy, las soluciones mayores se observan principalmente en el surgimiento de liderazgos locales impresionantes que llevan a un Municipio a expulsar los transgénicos o bien, a la comarca de Quillota a proclamar el primer centro matríztico o a Pucón a poner la Transición en lo alto del debate comunal.
La movilización social sigue encendida. El derecho humano a la Paz es discutido en Naciones Unidas y hasta ahora, ningún político tradicional en Chile se refiere al hecho. Vamos a conquistar nuestro destino amoroso con las armas de la fe y de la confianza en la hermandad global.
Los hechos que nos invitan a ser proactivos y diligentes en esta hora de evolución sin precedentes
No tenemos nada que ver con el desastre de Fukushima pero sí observamos cómo es que se nos enseña por libros que «el desarrollo» de Japón es «el» ejemplo. El desarrollo que se nos exalta, por supuesto, es aquél que es gestado después de la intervención norteamericana de posguerra y después de 1945. El maremoto que hizo famoso a Fukushima destruye un reactor nuclear y el país modelo comienza a contaminar a gran escala el Océano más grande el mundo. Cae el paradigma de un sistema que todavía enaltece al «crecimiento económico» como forma de alcanzar la plenitud en la vida. La energía nuclear se pone en total entredicho y surge apenas audible esta voz nuestra que dice: vamos por el decrecimiento. Pero surge y hace eco en la conciencia. Vamos por la austeridad y la simplicidad, allí se encuentra el tesoro de la vida.
Las noticias apenas reparan en la inmensa fatalidad de Fukushima que compromete la descendencia de toda la humanidad. Estamos convocados, bajo una emergencia planetaria sin precedentes, al amor, para la unión y para la solidaridad. Somos la victoria. Somos los que estábamos esperando dicen los ancianos de Oraibi.
Vamos a salir de la crisis con la Permacultura y bajo la guía de la bandera de la Paz. Vamos por una ecoaldea sin fronteras, ilimitada en la mente y en el espacio. Todo sirve. Estamos atentos a ese relato oficial que nos reseña a Rusia y a Putin en el liderazgo. Decimos que el viejo sabio Nikolai Roerich nos trae verdadera medicina para la pacificación total cuando nos dice que la ética viva tiene sus fundamentos en nuestra íntima conexión con el Cosmos. Todo esto se conjuga con la propuesta de Greenpeace de decir que existe un movimiento global, de sociedad civil y que, desde ese movimiento decimos que estamos unidos y que sabemos de nuestras victorias constantes desde la primavera árabe. Vamos por más: queremos una confianza total en que vamos a enderezar toda la estructura social. Eso comienza en la ética:
Cuidar la Tierra
Cuidar nuestras relaciones
Ser justos en el intercambio.
El debate nacional chileno.
Día a día, la bandera de la paz, las semillas libres, la permacultura y las soluciones verdaderas a la crisis que tienen que ver con nuestros cambios de hábitos, se expanden y se difunden. La fotografía del Candidato Alfredo Sfeir con la bandera de la Paz se suma a las acciones gestadas en los gobiernos de Michelle Bachelet y de Sebastián Piñera en que frente a la Moneda se hicieron grandes performances artísticas-sico-mágicas para difundir el legado del maestro y artista ruso Nikolai Roerich. (Buscar en google «bandera humana de la paz».)
Jallalla Pachacutik
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