Aporte a la memoria histórica

Proceso constituyente

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Aporte a la memoria histórica.

El formulario de gobierno señala que habrá un espacio: destinado para realizar un aporte a la memoria histórica de este proceso. Podrá ser completado con ideas, propuestas y visiones sobre nuestro país para las futuras generaciones.

 

Mis comentarios proceden del ejercicio realizado en el salón de eventos de Kod-Kod (Camino a Huife, Pucón) donde nos reunimos 12 personas a dialogar en torno a los nuevos acuerdos fundacionales de nuestra sociedad.

Nos reunimos este 28 de Mayo de 2016 a dialogar personas que no nos conocíamos entre todos para realizar el ejercicio que el Gobierno solicitó. Las bases de los encuentros locales sugieren 4 preguntas: 1 relacionada a porqué acudimos al llamado y otras 3 en las que se nos pedía que nos refiriéramos en específico a ideas para contribuir a la próxima Constitución.

Lo primero que me surge es un sentimiento de profunda gratitud hacia el Gobierno actual que preside Michelle Bachelet Jeria. Considero que abrir estos diálogos locales es un acto visionario y empoderador. Es un acto de confianza hacia las personas que habitan el territorio y sé que esta decisión tiene un costo puesto que personas de la elite como Carlos Peña, Schaulson, Insulza y muchos otros que se posicionan en la “derecha” de este país han criticado la decisión como si fuese una decisión inconducente.

La experiencia vivida ratifica lo contrario. Es un acto empoderador y que nos ha hecho vivenciar una experiencia de diálogo que sabemos que tiene una validez social. Los conceptos que hemos vertido, los consideramos visionarios y además considero que el paso dado implica que hay una realidad que evoluciona hacia la abolición de conceptos tradicionales y la creación de nuevas realidades.

Agrego a lo anterior, el contexto. Atendidas las tecnologías de la información sabemos que si mantenemos el actual ritmo de vida y los actuales de estilos de vida, estamos comprometiendo la supervivencia de nuestra especie puesto que sabemos que la crisis de cambio climático tiene relación con la cosmovisión dominante, basada en una cultura consumista, en la que el éxito se mide por el patrimonio o la riqueza material.

El contexto en el que somos convocados a participar de este evento histórico se caracteriza por el destape de la corrupción en nuestro país. Lo cual se condice con lo que ocurre en el resto del planeta. El relato que nos identificaba como una sociedad en la que se mantenían las distancias éticas entre el dinero y el poder se ha roto. Hemos observado a lo largo de los últimos meses la total corrupción ética y moral de la elite dirigente, tanto política como empresarial. Lo cual, da aún mayor fuerza a los nuevos conceptos que puedan emerger de estos encuentros locales constituyentes.

Por lo tanto, en lo grueso la primera observación a realizar es que a pesar de la falta de visión que observamos de un modo general en quienes han alcanzado puestos de influencia política requerimos homenajear la claridad y la determinación que se ha requerido para crear este proceso constituyente.

El segundo comentario que me nace realizar ante la experiencia vivida es la alegría y el compromiso que he visto en los asistentes. Nos hemos reunido un día sábado durante 7 horas a dialogar profundamente entre personas que no nos conocíamos y hemos percibido alegría, sintonía y entendimiento en cuestiones aparentemente difíciles. Hemos llegado a multiplicidad de acuerdos no obstante que hemos identificado que las bases están redactadas desde una cosmovisión que no compartimos.

En lo personal, creo que la crisis es de tal magnitud que legítimamente tenemos derecho a cuestionarlo absolutamente todo incluida la idea y noción de Estado. Al respecto tuvimos un acuerdo que tiene que ver con que creemos los 12 asistentes que el debate constitucional debe considerar el rol y la naturaleza del Estado. Por cuanto, hemos afirmado que lo esencial es que el poder se radique en lo bioregional. Al hablar de bioregión hablamos de cuencas hídricas.

Miguel D’Escoto Brockmann ha hecho un discurso mientras era Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas y con ocasión del análisis el 2009 de la gran crisis subprime financiera del 2008 en la que salió a colación la podredumbre ética de la clase dirigente económica mundial otorgó luces desde la más alta investidura planetaria acerca de una nueva conciencia que emerge. Ha mencionado la Noosfera que es definida científicamente como la capa mental de la Tierra como la oportunidad de traer a la Tierra un entendimiento que acabe con la crisis. Dicho entendimiento es que nos reconozcamos como una sola familia, habitando un solo planeta y que pongamos en nuestras relaciones el sentido común de la cordura, de la paz y de la visión de la belleza.

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El tercer comentario es que esta nueva conciencia que emerge tiene características que nuestro grupo sin concertación previa desde mi perspectiva ha logrado identificar:

Hemos declarado reconocer a nuestra Madre Tierra, como una entidad viviente, tal y como lo ha hecho el principal fondo de conservación de la Tierra que es la WWF o el Gobierno plurinacional de Bolivia. Es nuestra Madre y por tanto más que derechos merece nuestro amor y que nos entreguemos en cuerpo y alma, como personas y sociedad a restaurar la armonía de nuestra relación con ella. Nada más importante, puesto que es la entidad que nos entrega la vida.

Hemos afirmado nuestra responsabilidad con la autorrealización. De acá se desprende que hemos acordado que la vida tiene un propósito y éste es descubrir que cada quien tiene una misión en la vida y que descubrir y cumplir dicha misión es lo que nos trae la felicidad, el éxtasis y la trascendencia.

He comentado que un líder del pueblo indígena Q’ero ha declarado en la televisión norteamericana que el principal problema que identifica en la cultura occidental es que delegamos nuestro poder personal. Lo cual, lo asocio a la idea de representatividad y la idea de la Democracia tal y como es entendida hoy. Este es el principal problema que tenemos, que no asumimos el protagonismo para la rectificación del rumbo social y tendemos a responsabilizar del fracaso de nuestro sistema a otros. Nuestro grupo local constituyente ha puesto énfasis en el traslado del poder al gobierno local e incluso hemos dialogado que creemos que el poder debe radicarse en las cuencas.

Al respecto, ofrezco una visión. Creo que el poder debe concentrarse en “consejos de visiones para la acción bioregional” que deben ser espacios donde confluya toda la comunidad a compartir y a permitir que surja el genio colectivo para que esboce la visión que ha de conducirnos a salir de la gran crisis. Dichos espacios deben ser espacios co-educativos del valor creador de la palabra y allí debe emerger la visión clara acerca de los próximos pasos que la comunidad bioregional debe realizar. Existen suficientes tecnologías de conversación como para permitir que esto sea una realidad y que nos gobernemos por la genialidad colectiva y no por personas de ego enorme que creen poder resolver problemas comunitarios.

En este sentido, creo que un énfasis importante del proceso constituyente es que es al mismo tiempo un proceso de co-educación de la importancia creativa de la palabra.

Nuestro grupo ha afirmado que el amor es un valor a considerar en los nuevos acuerdos fundacionales. Por amor entendemos aquél aspecto de nuestra identidad que no muere (a-mor / sin muerte). Es por tanto, una palabra que nos acerca a la verdad en la cual nos instruía Mahatma Gandhi. Este maestro nos enseñó que la verdad es inalcanzable para los humanos a menos que desarrollemos la confianza y la fe en lo divino. La otra cara de la medalla de la verdad, nos decía Gandhiji es ahimsa. Esto es, un camino de no herir y no dañar de acción, palabra o pensamiento a ningún ser vivo. Asumiendo tal camino lograremos acercarnos a la verdad. En definitiva, en la extensa conversación que sostuvimos acerca de la inclusión del amor o no, dentro de los principios fundamentales de nuestra Constitución, vimos que el amor es una palabra que nos relaciona con la dimensión espiritual de la existencia. Lo cual nos acerca al autoconocimiento. Nuestra verdadera identidad no está asociada a nuestra carne sino a nuestra alma y ésta, es eterna y está ligada al Misterio profundo de la Existencia en su más elevada expresión.

El sentido de la vida mismo requiere honrar el amor, esto es nuestra vinculación con el origen y con la fuente de toda la manifestación de la vida que es un misterio.

Una “bajada” más aterrizada de todo lo anterior es considerar que, constitucionalmente, la solidaridad tenga mayor peso que la propiedad privada. En otros términos, la propiedad privada tiene un límite si acaso vulnera el principio de la solidaridad. No puede haber una persona gozando de un patrimonio grosero si es que hay personas que no tienen para vivir.

En lo personal, con esta simple fórmula creo que se termina la sacralización del derecho de propiedad y comienza por tanto una discusión para hacernos cargo del sentido trascendente de la vida… lo cual constituye un proceso co-educativo y de alimentar la belleza de nuestro intento.

Por último, quiero honrar a todos los profetas de todos los pueblos originarios que señalaron que algún día llegaría el momento de un cambio sin precedentes en la humanidad. Es un rezo concordante a múltiples cosmovisiones y creo que están las condiciones dadas para ese gran salto de conciencia. Honro a maestros que iluminan este Tiempo como el Tigre Pérez del linaje norteamericano, a los maestros Mamos de la Sierra Nevada de Santa Marta, a todos los maestros y líderes indígenas que han sabido preservar la sabiduría que emana del contacto directo con las enseñanzas de la Madre Tierra; honro a los maestros del linaje del Buda como Dalai Lama, Tich Naht Hahn; Kalsangling; Chogyam Trungpa; a Krsna, Caitania Maha Prabhu; a Srila Prabhupada; a Hazrat Inayat Khan; Samuel L. Lewis; a los indígenas Hopi; a los maestros Mayas; a José Argüelles y a tantos otros maestros y sabios que alientan a que seamos audaces en cuanto declaramos porque nos infunden confianza en que es propicio el tiempo para dar un salto evolutivo social y restaurar el sentido común y la cordura en las relaciones humanas y en las relaciones de los humanos con el resto de las entidades vivientes, visibles y no visibles.

Juan Pablo Lazo Ureta

 

 

 

 

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