La resignificación del éxito

La gran epopeya de esta época

La desigualdad es uno de los problemas que desestabilizan el mundo y la armonía social. ¿Cómo se aborda el asunto?

Las diferencias económicas son tales que evidencian una fractura social. Son tales que no requiero exponer números para que la idea sea comprendida y aceptada.

Ahora es el tiempo. Es la máxima que vamos comprendiendo con la sabiduría emergente desde todos los linajes ancestrales. Ahora también es el tiempo de acabar con la desigualdad.

¿Cuál es la causa de la desigualdad?

La respuesta la parafraseo de Krishnamurti: En el anhelo de éxito. Pero solamente cuando el éxito es asociado a la riqueza y a la acumulación de bienes, a la fama y a la belleza física. Cambiar el significado del éxito para que el logro no produzca desigualdad, es el modo de acabar con las diferencias sociales.

La cuestión de la desigualdad, entonces, se reduce a resignificar el éxito.

El éxito es el logro o la consumación. El comienzo de todas las cosas reside en ideas que están llamadas a manifestarse. Existe un proceso que conduce a la realización y por tanto al éxito. La manera correcta de abordar el proceso es aquello que nos conduce al éxito. La contemplación y la gran perspectiva pueden entregarnos la mirada para enfrentar el proceso de manera de lograr llevar a cabo la iniciativa de manera exitosa.

Lo que acabamos de explicar es la idea de éxito en sí mismo. Ahora bien, la connotación actual de aquello que debe ser logrado para ser exitosos resulta del efecto de la propaganda de los influyentes medios de comunicación social. Atendido que la intención de lucro se encuentra normalmente en estas grandes corporaciones, naturalmente resulta que se promueve el éxito asociado a la riqueza material y a la acumulación de bienes.

Si centramos la mirada en el Ser y nos pedimos tan simplemente ser lo que somos, el logro y el éxito se pueden comprender bajo la palabra “autorrealización”. El proceso consistirá entonces en mantener la atención en nuestra propia y verdadera identidad, no pretendiendo, ni anhelando nada, más bien aceptando lo que es. El proceso creativo para simplemente ser lo que somos, nos funde en la mayor comprensión que podemos lograr y nos acerca a la magia y al espíritu, como también a la humildad.

El hacer desde la perspectiva del ser resulta de lo que se presente. Nos invita a estar atentos a lo que sucede y a movernos por el amor y la compasión. Centrarnos en el ser es también centrarnos en nuestra esencia bondadosa y amorosa, y ser diligentes con acudir a la cita que se nos presenta.

La gran consumación cuando hemos cambiado el significado del éxito es la interrogante que nos corresponde a todos y  a todas, responder ahora, en el único tiempo que existe. Esta es la gran epopeya de nuestro tiempo, el gran relato presente y eterno y aquello que comprendemos como el Gran Giro.

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