Somos la Nación Arcoiris

Nos comunicamos con el mundo que está constituyendo la nueva sociedad

Acá nos hemos sacado una foto en 2017 con Beatriz Sánchez, quien hoy es coordinadora de la Comisión principios constitucionales, nacionalidad y ciudadanía de la Convención Constituyente, para informarle en su momento cuando era candidata a Presidenta sobre la existencia de la bandera de la paz oficial de las Naciones Americanas y totalmente despreciada por la clase política.

Miles y en todo el mundo

Acá junto a directivos de la Fundación Artesanos de la Paz y a Giorgio Jackson, explicándole la existencia de la bandera de la Paz, como un símbolo, una bandera, de aquello que debe guiar la sociedad en este momento histórico.

Carta a la Convención Constituyente:

 

Sras.

Beatriz Sánchez y Ericka Portilla

Coordinadoras 

Comisión de Principios constitucionales, Democracia, Nacionalidad y Ciudadanía

de la Convención Constituyente.

 

De nuestra consideración:

Por su intermedio nos dirigimos hacia toda la comisión en el interés de solicitar el reconocimiento de la Nación emergente Arcoiris.

Contexto

Habitamos un momento de la historia crítico.

Ateniéndonos a la historia oficial narrada desde el paradigma dominante estamos en una encrucijada sin salida y peor aún, con un escenario catastrófico y apocalíptico por delante. 

El diagnóstico que describe los principales problemas del mundo suma lo siguiente:

  1. El constante riesgo del armagedón apocalíptico en razón de las 1.800 ojivas nucleares en estado de alerta máxima de que disponen las potencias nucleares y el sinnúmero de desperfectos informáticos que se viven con frecuencia en sus plataformas de operación,
  2. Una crisis climática que lleva 26 reuniones de alto nivel entre los plenipotenciarios del mundo sin el más mínimo acuerdo profundo y sensato para hacer frente a la crisis, 
  3. Una crisis migratoria sin precedentes, 
  4. Una crisis ética que exhibe noticias de corrupción permanentemente, 
  5. La élite política absolutamente desprestigiada porque no tiene la capacidad de conducir a la Humanidad hacia estilos de vida virtuosos sino todo lo contrario, 
  6. El relato pesimista y absurdo se ve reforzado por la falta de sabiduría con la que informan los medios de comunicación masivos. Éstos buscan entretener, distraer y profitar económicamente y de este modo cooperar con el aumento de la injusta brecha de desigualdad entre quienes tienen y quienes no tienen, 
  7. Estamos siendo asolados por el narcotráfico, 
  8. Nuestra sociedad permite y normaliza la industria de la guerra y la existencia de ejércitos permanentes y por último, 
  9. A nivel de la toma de grandes decisiones no existe atención a los líderes indígenas que pueden entregar soluciones radicales desde sus cosmovisiones de los pueblos a las crisis que enfrenta nuestra sociedad global.

En este momento constituyente creemos que el comienzo de la gran conversación fundacional tiene que ser, como en toda organización, respondiendo a la pregunta: ¿Quiénes somos?

¿Quiénes somos?

Respondiendo a esa pregunta declaramos no sentirnos interpretados por ninguna de las Naciones que se mencionan hasta ahora en la Convención Constituyente y por esto damos testimonio de una Nación que emerge globalmente y que se cohesiona en torno a ciertas verdades que pasamos a exponer. 

Es una Nación que se reconoce habitando toda la Tierra, una Nación planetaria y cósmica. Nos asumimos hermanos y hermanas no solamente de cada ser de la raza humana sino que también de cada ser de los reinos funghi, vegetal, animal y mineral y no solamente eso, sino también de todos los seres del Universo.

Es una Nación que honra el saber ancestral. Por lo tanto, tenemos la costumbre en nuestros diversos territorios de honrar y escuchar los relatos originarios y sus cosmogonías. Es así como comprendemos que para el relato dominante de la civilización occidental hemos vivido dos guerras mundiales y una guerra fría en los últimos 100 años. Pero si nos atenemos a los sabios Hopis, la guerra comenzó en 1492 y no ha terminado.

Compartiendo esas ideas nuestra Nación emergente reconoce que es el tiempo de declarar la Paz total, de proceder al fin de todas las guerras y al desarme absoluto de toda la industria de la guerra y de todos los ejércitos y comprendemos que eso comienza en el desarme de las mentes y de las lenguas de cada uno de los humanos, para que nuestras palabras tampoco porten violencia hacia los otros. En definitiva, estamos en el momento en que es posible salir de la cultura de la guerra, polarizada por la idea de la separación, para entrar a disfrutar de una era de paz, caracterizada por la unificación o la comprensión de nuestra verdadera identidad. Somos Uno. 

La historia desde otras cosmovisiones está explicada por períodos luminosos y períodos oscuros y sufrientes, de acuerdo a lo expandido que se encuentre el afán de habitar nuestro Ser verdadero.

Nos declaramos Seres habitantes del Paraíso.

Descolonización.

La escucha del saber ancestral nos ha invitado a la Nación del Arcoiris a un camino de descolonización, y de desaprendizaje en virtud del cual hemos sabido comprender que la actual crisis no se resuelve solamente con un nuevo paradigma, sino con una nueva cosmovisión. Tampoco nos toca adscribir a alguna cosmovisión en particular, sino que transitar hacia una nueva síntesis que logre afirmar una cultura de la vida y una cultura de paz.

Nación Arcoiris, Nación del quinto sol, Nación mestiza, Nación Humana Universal, Patria Cósmica …

Nuestra Nación emergente asume diferentes nombres. La Nación Arcoiris se ha reunido en consejos de visiones a lo largo de los últimos 50 años en todos los continentes y ha resonado en el corazón de cientos de miles y probablemente de millones de personas. Existen otros nombres para esta Nación emergente. El movimiento siloísta le llama Nación Humana Universal, también se le dice la Nación Mestiza o Nación del quinto sol. En definitiva, se rescata una profecía indígena que señala que llegará un tiempo en que será posible dialogar sobre estos asuntos en la gran mesa de conversación sin ser asesinados, y más aún, logrando atención y consideración de la gente noble. Es por esto, que a nuestro entender que esta es una ocasión muy particular en que de manera formal hacemos presente la existencia de este grupo humano global.

Nuestra Nación anhela la Paz total. Comprendemos que al interior de Naciones Unidas se define principalmente la Paz como ausencia de guerra entre naciones. La definición de Paz que otorgamos desde esta Nación es aquella que logramos experimentar al disolver la idea de separación. La Maestra Joanna Macy refiere que maestros tibetanos le comunicaron que la profecía de Shambhala podía reducirse hoy a conectarnos al motor correcto, la compasión, esto es, el interés de erradicar el sufrimiento de todos los seres y sumar a ello, la comprensión de la radical interdependencia de todos los fenómenos. Estas son las dos herramientas para caminar estos tiempos.

Dentro del sistema de Naciones Unidas o dentro del contexto de los acuerdos internacionales hemos sido testigos del nulo interés por codificar en el concierto internacional el Derecho humano a la Paz en los últimos años o siquiera de honrar la bandera de la Paz vigente y establecida por el Pacto Roerich (o Tratado sobre la Protección de Instituciones Artísticas y Científicas y Monumentos Históricos firmado por las Naciones americanas en Washington en 1935).

Tenemos conciencia de lo que estamos pidiendo. No lo describimos como solicitudes difíciles de cumplir, sino imposibles de cumplir. Por ello, adscribimos a la frase de Triguerinho, un sabio ecoaldeano de Brasil quien caracteriza a nuestra Nación emergente como “aquella que trae los imposibles a los campos de lo posible”. Observando el proceso chileno, la revuelta social y el modo de canalizar las protestas en una convención constituyente y la elección de una mujer, de una etnia originaria en la presidencia de tal Convención todo lo cual era imposible de imaginar unos tres años atrás, nos hacen saludar esta frase como una realidad plenamente advertible. Ya no creemos en soluciones “menos malas”.

Sistema de comprensión del tiempo. 

Valorando el saber ancestral es que cuestionamos el calendario gregoriano que en su origen, nada tiene que ver con la comprensión del tiempo sino con el afán del dictador romano Julio César de lograr un orden en la colecta de impuestos para su Imperio. Es por ello que el calendario gregoriano adolece de los defectos de ser irregular, artificial y antinatural y también y principalmente de no ser un sistema para comprender la naturaleza del tiempo.

Por el contrario, muchos pueblos originarios y tan solamente admirando el movimiento de los astros comprendían que el giro de la tierra alrededor del sol se da en 13 ciclos regulares de 28 días que forman 4 estaciones. Este sistema nos reconecta con la Naturaleza y nos permite volvernos a sincronizar con el tiempo. Así puede comprenderse la sagrada Sincronía en que consiste el tiempo.

La comprensión del tiempo, como elemento principal a atender se puede observar en el primer sutra (o enseñanza) del maestro oriental Patanjalí que señala: «Ahora la práctica del Yoga». Sentencia que contiene tres ideas que se centran en el tiempo. 1) El poder del ahora. 2) Practicar el habitar en el presente y 3) Practicar vivir en el presente en unidad con todo. Tres conceptos centrados en el poder del ahora o del estar presentes.

La valoración de lo femenino en la sociedad y el fin del patriarcado

Nuestra Nación comprende que son los valores femeninos los que deben ser atendidos hoy por nuestra sociedad para poder salir de una cultura de la competencia y egoísta y entrar de este modo a disfrutar de una cultura de cuidado de la vida y de cooperación para el más alto bien de todos los seres.

La construcción de una cultura de paz

El sabio Vietnamita vivo llamado Thich Nhat Hanh nos enseña que las cuatro etapas para construir Paz son las siguientes:

Identificando cada uno de nosotros el motor para la acción correcto, despertando entonces nuestro corazón compasivo. De este modo, nos vamos a mover en la arena de lo público no en razón de la ira, la envidia, la búsqueda de poder o dinero u otras motivaciones erróneas sino por el noble afán de erradicar el sufrimiento de todos los seres de todos los reinos.

(El mantra por excelencia que rescatamos del Oriente profundo es Lokha Samastha Sukhino Bavantu, que significa “que todos los seres de todos los reinos sean eternamente felices para siempre”.)

En segundo término la cultura de paz se construye otorgándole valor a la meditación, esto es a la purificación de la mente, para que puedan venir pensamientos altruistas y nobles.

En tercer término, la cultura de paz presta atención al poder de la palabra. Promueve conversaciones en las que exista por una parte escucha profunda de las necesidades del otro o de los otros, y por la otra de claridad y de amabilidad en la expresión de nuestras diferencias. Por último, requerimos adquirir la experiencia de lograr acuerdos profundos. Resaltamos este aspecto de la construcción de una cultura de paz y para ello damos cuenta de las tecnologías que usamos como las técnicas de la comunicación no violenta, la teoría U, Dragon Dreaming y otras, porque es fácil de observar que la democracia y el intento de lograr mayorías que se impongan dificulta la idea del logro de acuerdos profundos que nos interpreten a todos y todas. La dinámica observable en los Parlamentos de todo el mundo es de permanente y constante agresión hacia los otros, vistos como enemigos.

Por último, la construcción de una cultura de paz exige la acción consecuente con lo ya expresado.

Transformación del prisma antropocentrista por uno que ponga al centro el Ser y la convivencia en armonía con todos los seres visibles e invisibles.

Nuestra Nación comprende que la civilización occidental ha inculcado y adoctrinado a la Humanidad un modo de ver antropocentrista. Comprendemos que la Salida de la crisis pasa por adquirir un nuevo paradigma caracterizado también por poner al Centro el Ser y la convivencia en armonía con todos los seres visibles e invisibles, tal y como expresa un acuerdo entre líderes indígenas llamado Naciones Unidas del Espíritu.

A este paradigma le podemos decir biocéntrico, al centro lavida u holocéntrico, al centro «todo».

La conciencia animal

La Humanidad creyendo en el progreso y valorando el trabajo y la industrialización, no logró vislumbrar que con sus prácticas comenzó a extinguir millares de especies y con ello poner en riesgo nuestra supervivencia. Hoy, la Humanidad y sus animales domésticos o que sirven al humano representan la casi totalidad de los animales que pueblan la Tierra.

En función de esta conciencia formulamos otra solicitud a la Convención que es institucionalizar, mientras dure la emergencia climática y de la crisis sistémica, una silla vacía que nos recuerde que nuestra voz ha de ser para defender a los que no tienen voz.

En política

Al prestar atención a líderes indígenas, nos hacemos eco de la propuesta que explica que en política, hoy y siempre, corresponde:

1) promover la sanación 

2) limpiar las aguas y 

3) promover centros de autoconocimiento

  • Sanación

La sanación es vital. El ser humano es en esencia bondadoso y para que aflore esa bondad fundamental es preciso curar las heridas que esta sociedad y la ignorancia infligen en nosotros. En la medida que la humanidad no acepte que porta el virud de la ignorancia y que vive en estado de sufrimiento, entonces no daremos el paso hacia la sanación. La sanación es la purificación de nuestro ser. Nos permite recordar quiénes somos y descubrir para qué hemos venido a este mundo y la vida adquiere sentido. 

  • Limpiar aguas

Todos los ríos y todos los cuerpos de agua de la Tierra han sido contaminados. Es el tiempo de elevar la importancia de la limpieza de los ríos y de escuchar el modo de hacerlo a los líderes indígenas, como cuestión prioritaria de todos los gobiernos del mundo.

  • Espiritualidad

La falsa espiritualidad ha hecho un daño enorme en la Humanidad. 

La verdadera espiritualidad nos da sentido existencial.

Permacultura y movimiento de Transición

La síntesis de todo este saber holístico la estudiamos con la ciencia de la permacultura que también nos refiere que habitamos un momento de Transición. Nuevamente, al decir de la maestra Joanna Macy, esta Transición pasa en primer término por oponernos a los megaproyectos destructivos de la vida, como las guerras; pasa en segundo término por organizarnos de nuevas maneras, por ejemplo en gobiernos de círculos y no con el sistema democrático (sino con sociocracia) y por último y como cuestión esencial, efectuando la transición interior para permitirnos cambiar el modo de ver. No hablamos solamente de un cambio de paradigma, sino también de un cambio de cosmovisión.

El decrecimiento y la economía sagrada.

El paradigma dominante replica que el desarrollo de las naciones corresponde básicamente al crecimiento económico. La palabra sustentable se ha añadido pero sin cuestionar la idea de crecimiento económico como el fundamento del progreso. 

En la Nación Arcoiris planteamos que un camino es el decrecimiento y como pudimos señalar en la comisión de presupuesto y administración, existe la economía sagrada como un planteamiento totalmente distinto a lo que actualmente se enseña en las Universidades. A este respecto saludamos que haya algunos convencionales que estén exponiendo la existencia de esta corriente de pensamiento como don Fernando Salinas.

Esta economía sagrada observa el patrón de funcionamiento del universo y la naturaleza de absoluta abundancia. Las semillas de cada ser suelen producirse en abundancia y además, el patrón esencial es la gratuidad y el regalo en función del amor. A la economía sagrada también se le llama la economía del regalo. La vida nos fue dada gratis, es un regalo, y compartiendo generosamente siguiendo el patrón de la Naturaleza podremos compartir la abundancia natural.

Creemos que la acumulación material enferma.

Creemos que la basura se origina en nuestra mente y la basura exterior es reflejo de pensamientos basura y cultura basura. Por eso, nuevamente, la sanación y la pruficación son vitales a este momento histórico. Creemos en el movimiento basura cero.

Buen humor y la magia

Nos hace sentido que el ser humano es bondadoso, pero también que es esencial el buen humor y reconocer que vivimos en un mundo mágico, posible de alcanzar estando plenamente presentes y atentos a lo que emerge.

¿Quién soy?

La Nación emergente revaloriza el mundo espiritual, al mismo tiempo que es consciente y no comparte la depravación de las religiones que en nombre de Dios han permitido la pedofilia o las guerras.

Entendemos que la espiritualidad nos invita a responder también la pregunta ¿quién soy?

Nuestras solicitudes

  • Solicitamos ser reconocidos como Nación global y emergente.
  • Solicitamos ser incluidos en alguna encuesta o censo que pueda mandar a producir la Convención Constituyente con el objetivo de saber cuántos se sienten interpretados por la nacionalidad Chilena, Mapuche, Selknam, Rapa Nui, Diaguita, Aymaras, Quechuas, Atacameños, Collas, Kamwashkar, Rapa Nui, Yamana y también Arcoiris.
  • Una tercera solicitud, menor, pero que puede ser útil para recordarnos que nos encontramos en una crisis civilizatoria sin precedentes en la historia es la de establecer e institucionalizar una silla vacía para recordarnos que las decisiones que estamos tomando consideran el buen vivir tanto de los humanos como de los seres no humanos y que no pueden expresar su voz en los debates.

 

Firma

Equipo de la Fundación la ruta de la Paz.

Anexo:

Honrando sabios de ayer que anunciaron el día en que la crisis sería de tal magnitud, que seres de todas las razas y de todos los credos se unirían para disolver las tensiones y anunciar el amanecer de una era de Paz.

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