El Buenmundo Hopi

El cuidado de las aguas es parte del despertar de la conciencia planetaria. Este despertar es aún más trascendente. Bien vale el esfuerzo analizar la pequeña derrota en la CONAMA frente al proyecto Hydroaysén a las puertas de la Gran Victoria de la Creación de una Nueva Humanidad. La derrota dice más relación con la falta de entendimiento que con las decisiones que se toman. Aquí, lo que exige el momento de la Historia que nos toca vivir es un nuevo consenso que abarque a todas las etnias, a todos los pueblos. Las Naciones Unidas han decretado que sean 7 lenguas oficiales y como dice la premio Nóbel de la Paz, Rigoberta Menchú, los pueblos de la Tierra hablan más de 4 mil dialectos. En definitiva, el diálogo en torno a las aguas ha de ser de largo aliento y conciliando todas las posturas, diseñando un nuevo sistema de relaciones.

PATAGONIA SIN REPRESAS

La campaña que mayores recursos ha gestionado para evitar la aprobación de un proyecto productivo en virtud de sus consecuencias ecológicas es Patagonia sin Represas. Aunó a profesionales, vecinos y dirigentes de organizaciones no gubernamentales de diversos países. La aprobación del Gobierno, en primera instancia, ha generado un movimiento que se intuye similar al de la Revolución Árabe o al reciente movimiento por Democracia en España.

La evolución del trato social hacia la causa ecologista ha pasado en treinta años de ser un asunto excéntrico anti-patriota y anti-progreso, a ser una causa mayoritaria. La idea de habitar un planeta viviente ha pasado de ser la razón de la excomunión de las catedrales de la Ciencia, a ser el título de los informes de la principal organización conservacionista del mundo; WWF.-

Mi perspectiva es que en Chile, Ralco fue la primera aproximación a levantar la conciencia ambiental, luego, Acción por los Cisnes golpeó la mesa y la reacción presidencial fue crear la institucionalidad ambiental. A poco tiempo, Pascua Lama unió a todos en el cyberactivismo y sobre la marcha, nos enteramos que en todo Chile son múltiples e innumerables los proyectos de gran envergadura que pretenden alterar los cursos de los ríos, extraer mineral en base a procesos químicos contaminantes y/o darle mayor ímpetu a la Cultura de Desarrollo sobre la base de la explotación de los recursos naturales.

Hoy, Patagonia sin Represas parece representar la última campaña que se realiza en contra de algún megaproyecto. Patagonia sin represas ha terminado, como campaña, nace la obligación de reformularse para continuar los esfuerzos en torno a erigir una cultura de paz. Nace un fuerte debate entre todos los actores; tanto entre quienes están a favor del proyecto como entre quienes están en contra. Las preguntas son múltiples: ¿Para qué estamos trabajando? ¿Para qué estamos levantando estas banderas? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuánto tiempo más resiste este sistema en que la desigualdad, la violencia entre humanos y la violencia contra la Tierra se acentúan día a día? ¿Los Tsunamis, los terremotos, la transparencia de la información, wikileaks, la revolución pingüino, la revolución en Islandia, en el mundo árabe y este movimiento emergente en Chile son hechos aislados o responden a la misma realidad? ¿Cómo nos unimos? ¿Cómo nos organizamos mejor?

La eficiencia del uso de los recursos y la conciencia ambiental expandida hacia los cinco continentes nos conducen a imaginar campañas globales con un Norte que estimemos exitoso desde que lo planteemos.

Es mi idea que plantearse en contra del proyecto que levantan otros, es un proyecto de difícil concretización, es una lucha. En cambio, que nuestro proyecto común sea organizarnos para imaginar y diseñar en cada escuela y en cada barrio, en cada casa y en cada mente, en cada Estado y en cada Municipio un mundo feliz y armonioso, inclusivo… es el proyecto que la emergencia planetaria reclama. Dado que se han perdido todas las grandes campañas en contra de proyectos específicos: RALCO, RIO CRUCES, PASCUA LAMA y hasta ahora HYDROAYSÉN, parece ser evidente que unirnos en torno a un objetivo mayor es la única salida. Es tiempo de seguir hacia lo alto y de reconocernos como Uno.

Sugiero que nos guiemos por tres verbos yoghis: Aceptación, goce y entusiasmo, para encarar este tiempo.

Aceptemos la realidad y amémosla tal y como ella es. Existen los grandes proyectos productivos y de construir otro modelo de relaciones es el más grande entre todos esos proyectos. El éxito es nuestro destino.

Gocemos la vida porque es a lo que vinimos a esta Tierra. Seamos felices en esta experiencia humana.

Vayamos con entusiasmo porque éste se contagia y así veremos que se expande la idea de lo posible y de lo realista que es la construcción, hoy de una Jardín de Paz mundial en toda la Tierra, eliminando fronteras e ideas de pertenencia.

El pueblo de las kivas y de las profecías de los guerreros del arcoiris.

En este tránsito de era en el que nos coeducamos los unos a los otros al alero del espíritu de cooperación. En este tránsito de era que es impulsado por los vientos de la emergencia planetaria, el aprendizaje acerca de nuestro origen en virtud de los relatos de los pueblos originarios resulta clave.

Entre todos los relatos existe uno que llama la atención por la evidencia de su coherencia. Las profecías Hopi son certeras en su diagnóstico. Señalan que el tiempo de la profecía y del gran cambio es “aquél en que aparezcan muertos los peces a las orillas de los ríos y caigan desde el cielo las aves, y en ese momento se unirán gentes de todos los colores para restaurar la armonía sobre la Tierra: ellos serán llamados los guerreros del arcoiris.” Más allá de eso, también es una evidencia que la Kiva que se ha realizado por dos años en Casablanca es un evento mayor de unificación de los pueblos indígenas en América, y nuevamente merece nuestra consideración que esto se haya dado en torno a una ceremonia de diseño y fuente Hopi.-

Hopi significa: pueblo de la paz. Pahana es la palabra que designa al hombre blanco perdido y que retrata una parte importante de la profecía. La campaña que hoy reclama su lugar en el debate público es de educación acerca de recordar que somos los PAHANA. Somos los hombres blancos perdidos y ahora, con la información por Internet podemos observar que somos una sola raza en la Tierra, que nuestro nombre es Hopi (somos el pueblo de la paz) y que estamos aquejados de los mismos males en todas partes y que atendido que ya sabemos lo que acontece, podremos desprendernos de todas aquellas prácticas con las cuales replicamos día a día este sistema injusto.

Las profecías Hopi nos llevan a ser felices. Nos guían por el camino simple de la vida.

Como Hopis nos reconocemos como chilenos, peruanos, aymaras y diaguitas, mapuches y kogis, como hombres de la Tierra. Somos hombres y mujeres que recuperan la paz.

 

1 Comentario en El Buenmundo Hopi

  1. gonzo oyarzun // 22 mayo, 2011 en 7:36 //

    gracias por la informacion;queremos un planeta libre;bello,creativo,unir la energia que el cambio es vital,energia sanadora y creativa para todos

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*