Los habitantes planetarios, conectados los unos con los otros, descubrimos la capacidad de revertir la tendencia autodestructiva hacia la creación de un mundo alegre.
La Historia, de acuerdo a la Convención que se nos enseña en las escuelas, nace con la invención de la escritura. Los registros indican una evolución. El progreso en el ámbito material ha sido la característica principal y atendida la preeminencia en nuestro ordenamiento jurídico del derecho a la propiedad privada, la consecuencia ha tendido a ser la acumulación de bienes y la desigualdad social.
La evolución ha tendido hacia la violencia y la injusticia. Al día de hoy, dos fenómenos agravan la situación y reciben especial atención en el mundo actual de la ecología: El peak del petróleo (cénit del petróleo) y el cambio climático. El Movimiento de Transición que nace en los pueblos de Kinsale y en Totnes, del Reino Unido, ha sistematizado soluciones para ambos fenómenos. Ha generado un Plan para que las comunidades logren resiliencia. Se indica de esta manera que la meta es conseguir la capacidad de nuestras comunidades de absorber las perturbaciones que hemos creado en nuestro entorno.
El peak del petróleo nos refiere a un tema controversial. El petróleo de extracción barata se acabó. Es cierto que existen reservas pero de ahora en adelante el precio del barril tenderá inexorablemente a aumentar y de manera progresiva. Esta teoría predice que la producción mundial de petróleo llegará a su cenit y después declinará tan rápido como creció. Resalta que el factor limitador de la extracción de petróleo es la energía requerida y no su costo económico.
Rob Hopkins, cofundador de este movimiento señala que en los últimos 150 años el petróleo «nos ha hecho aparentemente mucho más fuertes, rápidos y productivos, permitiendo a nuestras sociedades un rendimiento 100 veces superior a lo que sería sin petróleo. Hemos basado nuestra estructura de vida en los combustibles fósiles hasta tal punto que somos adictos a estas sustancias. Sin ellas, nuestra civilización se colapsa.»
Nuestras sociedades son dependientes de este combustible fósil. Su fin nos invita a imaginar una transición hacia sociedades autosuficientes y a actuar ahora y de manera organizada y cooperativa. El modelo que ofrece este movimiento es una excelente invitación para ello.
El cambio climático es el segundo factor que determina nuestra motivación a dar fuerza a este movimiento de transición. Los científicos chilenos que forman parte del panel galardonado con el Nóbel de la Paz y que estableció de manera científica la conexión e ingerencia de nuestro sistema de relaciones en la alteración del clima de la Tierra, nos cuentan que la conclusión consiste en una invitación a alterar nuestro patrón de comportamiento. La solución al cambio climático es nuestro cambio conductual. De esto trata la transición.
En los pocos años que ha ido madurando este movimiento, ha logrado la adhesión de más de mil ciudades y pueblos organizados. Es un movimiento explosivo y expansivo que ya llegó a Chile, sobre la base de talleres informativos al que asisten principalmente quienes tienen vasta trayectoria en el cuidado ambiental y de una iniciativa acreditada oficialmente en El Manzano, al interior de Cabrero, en la VIII Región.
Existe una madurez en torno al funcionamiento mundial y se comienzan a estructurar principios, supuestos y doce pasos para llevar adelante el objetivo principal. Todo confluye en la generación de un Plan de Decrecimiento Energético.
Resulta de extraordinaria importancia que este Plan que se diseña en cada ciudad y pueblo, de seguir este movimiento su asombrosa expansión plantea un desafío mayor para la Humanidad toda vez que los Gobiernos suelen asociar el Desarrollo al Crecimiento económico. A su vez el crecimiento económico suele requerir un aumento de la energía para el aumento de la producción. El estancamiento y el descenso en el uso de energías convencionales apareja por definición, la deflación.
Ante este panorama, es útil recordar que el primer principio del movimiento de transición es la visualización. Se alude a la capacidad humana de visualizar e imaginar un pueblo, una ciudad en el que se multipliquen los huertos orgánicos, las instancias de co-aprendizaje de la sustentabilidad, las iniciativas de reciclaje y los esfuerzos por lograr eficiencia energética y en que la educación se enfoque en la generación de paz. En la generación de una cultura de solidaridad se halla la posibilidad de rebrotar «el genio colectivo» y aquí descansan las respuestas a todas nuestras eventuales dudas.
La conexión con la Permacultura.
Este movimiento tiene conexión con la ciencia de la Permacultura, puesto que fue en base a la observación de la aplicación de las éticas y de los principios de la permacultura que se desarrolló la idea de la Transición.
Esta ciencia adquiere preponderancia en las cumbres de Presidentes sobre Cambio Climático, así como a nivel nacional en las conversaciones a las que invita la CONAMA.
Greenpeace es una marca que asociamos al movimiento verde de denuncia de grandes episodios y desastres de contaminación. Tiene ya treinta años. Hoy, la Permacultura es la versión 2.0 del movimiento ecologista. De la denuncia, se entiende que hoy el paso es hacia la acción colaborativa para hacer frente, todos juntos y unidos, a la emergencia planetaria. Esta ciencia de diseño supone una nueva manera de pensar, adecuada para el momento que vivimos. Supone una actitud ética de cuidado permanente de las personas, del medio ambiente y de la justicia en el proceso intercambio.
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