La crisis carcelaria se une a la crisis ética, sanitaria, educacional, ética y de violencia que sacude a la Humanidad. La solución parece lejana y en verdad se encuentra muy cerca. Depende de cada uno de nosotros. El que afirme su voluntad en construir una Cultura de Paz, sabrá que ha llegado la época de la Esperanza.
(Posteo en blog de Juan Pablo Lazo – http://blog.latercera.com/blog/jlazo/entry/83_m%C3%A1rtires_para_la_causa)
Miguel D’Escoto Brockman, ex Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas señalaba que vivimos una época de Crisis Convergentes. En todo ámbito se observa una oportunidad para un cambio positivo. Los 83 mártires de San Miguel refuerzan la idea de elevar el debate para unir la solución que requiere el sistema carcelario a las soluciones que debemos encontrar para acabar con el mundo violento, injusto, discriminador, contaminante y enfermo que vivimos.
Sabemos que los recintos penitenciarios son principalmente para acoger a los pobres y además que están lejos de lograr el objetivo de la rehabilitación.
Mónica Maldonado, fiscal de la Corte Suprema, inspeccionó los principales centros de reclusión no concesionados el año 2009 y detectó ocho situaciones “graves” que persistían en su funcionamiento: Hacinamiento; los horarios de desencierro y encierro de
los internos; alimentación; falta de rehabilitación; deficientes
condiciones sanitarias e higiénicas; la aplicación de castigos; las
condiciones para el aislamiento de los internos, e inseguridad y muerte
de reos en los penales. Calificó el trato como “inhumano, degradante y cruel”.
Hoy el Presidente de la República, Sebastián Piñera señaló que «El sistema carcelario es una vergüenza que nos afecta a todos». Es cierto. El sentido común nos llama a elevar la palabra para que ésta vuele y lleve la claridad a instalarse en todas partes acerca del momento planetario que vivimos y de la gran oportunidad que se nos abre.-
Evidentemente, la globalización nos ha reforzado una conciencia planetaria y nos ha hecho entender que existe una interdependencia estrecha en todo lo que acontece. La manera de salir de esta crisis convergente pasa por elevar la mirada a las estructures globales y empezar de una vez por todas a corregirlas.
La inequidad y la cultura de la competencia generan que 1.011 personas tengan fortunas superiores a los mil millones de dólares (Forbes Marzo 2010) y que más mil millones de personas vivan con menos de un dólar al día.
La violencia intrafamiliar y las guerras elevan sus índices y estadísticas año a año.
La hipocresía pampea en las relaciones entre los líderes de las Naciones (al menos en la Diplomacia de la principal potencia) según ha quedado al descubierto con los cables que ofrece Wikileaks.
La cumbre de Cancún, que abordó las conversaciones para encontrar acuerdos en torno a la crisis climática hizo que el Presidente Mexicano Felipe Calderón señalara: «Aquí somos responsables de lo que le ocurra a miles de millones de personas en el futuro». A pesar de lo evidente y de lo fuerte de sus declaraciones, la cumbre, nuevamente, terminó sin un acuerdo a la altura del peligro que nos amenaza.
La propuesta.

De súbditos a ciudadanos.
Las tecnologías de la información nos empoderan para crear la cultura de la cooperación y trascender la era de la competencia. La ciudadanía es una actitud que se asume. Somos cocreadores y responsables de todo cuanto acontece. Asumimos que las alegrías dependen de nosotros. Esta forma de observar la realidad es feliz porque nos es imposible modificar las conductas de los demás pero sí podemos modificar nuestras conductas y ello depende 100% de nuestras voluntades. Antes que pedir un cambio de conducta tenemos todo el tiempo y toda la información para adoptar una actitud acorde con el cambio que deseamos.
Existe un movimiento creciente que se une en torno a la propuesta. Ante la crisis multiconvergente, lo primero es consensuar el propósito. En torno a qué nos vamos a unir: A mí me parece evidente que sea en torno a la idea de promover una cultura de paz que rescate el genio colectivo de la Humanidad.
Ante el drama de la cárcel de San Miguel nos sentimos compelidos a solidarizar y nos alcanza para reseñar que el dolor es un vehículo de conciencia. John Lennon nos viene a la memoria este día en que las sincronías nos recuerdan que hace 30 años cinco balas le dieron muerte. Las cinco balas lo transformaron en leyenda y en un referente obligado para unirnos en torno a la causa común. Su legado nos deja el camino abierto para la unión:
La solución es simple. Es fácil si lo intentamos. Imaginemos un mundo sin fronteras. Imaginemos a todo el mundo viviendo en paz.
La solución es nuestra imaginación. La libertad se halla en nuestra mente.
Cierro con palabras de Miguel D’Escoto, pronunciadas con motivo de la adopción del «outcome document» de la Conferencia de Internacional de Naciones Unidas sobre la Crisis Financiera y Económica Mundial y Su Impacto Sobre el Desarrollo el 26 de Junio de 2009, en su 63ª versión. Esta Autoridad de Naciones Unidas plantea en términos simples la única solución que procede a las crisis convergentes que él mismo refiere estamos viviendo.
«¿Hacia dónde vamos? Me permito creer y esperar que vamos todos a asistir a la lenta pero irrefrenable irrupción de la Noósfera. Los seres humanos y los pueblos van a descubrirse y aceptarse como hermanos y hermanas, como familia y como una especie única, capaz de amar, de ser solidaria, compasiva, no violenta, justa, fraterna, pacífica y espiritual.»
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