Meditación

La palabra meditación es imponente. Su sola pronunciación evoca la profundidad de la mente.

La sociedad actual está condicionada por la idea de extender el progreso material a toda la comunidad y revertir los excesos, los errores y las faltas que acontecen. El progreso va hacia el bienestar material y en el camino ha descubierto que el bienestar espiritual es una vía más corta para lograrlo. Existe una dinámica en la que la velocidad de los asuntos nos lleva a estar permanentemente atentos a una multiplicidad de asuntos. La vida transcurre muy rápido y el tiempo pareciera ser escaso. Afinar la mente para que pueda discernir de manera impecable cómo ir a lo esencial, es prioritario.

La meditación es una forma con la cual ejercitamos la mente. La reflexión es una palabra hermana. La diferencia es que la reflexión importa darle atención a un tema determinado. La meditación suele ser un ejercicio por el cual la persona aclara su propia mente y se dispone a estar presente. Existen diversas técnicas. Un sabio de la antigüedad que nos legó su conocimiento en este arte es Siddharta Gautama, el Buda.

Bajo sus enseñanzas entendemos que la meditación se construye desde la afirmación de una voluntad por lograr el Bien común. Sus enseñanzas nos dicen que requerimos adiestrar nuestra mente. Darle fuerza y una vez que hayamos aumentado nuestra capacidad de concentración nos invita a purificar nuestro subconciente. Nos invita a limpiar y ordenar nuestro interior. Una vez logrado esto, podemos recurrir al poder de remitir los beneficios de la práctica por vía telepática a los demás seres que habitan este mundo.

El poder de la meditación, indudablemente, se enfoca en la mente y ella es causa de bienestar y dolor para cada uno de nosotros. Por ende, dedicarle el tiempo que se requiera a la limpieza de nuestra propia mente resulta en un beneficio para nosotros y para todas nuestras relaciones.

Aquí Homero medita. Esta imagen llama a la sonrisa pícara, porque sabemos que Homero es asociado al bebedor de cerveza. Las bebidas alcohólicas suelen dificultar un estado de concentración y más bien facilitan la dispersión mental. Es medicina para el festejo. Para tomar las riendas del propio destino, en esta hora de emergencia planetaria es recomendable bajar la dosis de la cerveza y aumentar la dosis de la meditación. Es el signo de los tiempos. De este modo podemos darle fuerza de realidad a los sueños más profundos. Ahora bien, que Homero medite es una señal de que todo es posible. Ahora falta que se alimente apropiadamente, haga ejercicios y se vuelva completamente sano.

Somos uno con todo. Esta afirmación esencial nos sacude constantemente. Nos invita a perseverar en encontrarnos a nosotros mismos y a nuestros dones, con los cuales podamos servir de mejor manera. El servicio es a nosotros mismos. El servicio es la palabra que nos guía a la felicidad. El perdón es la palabra que nos cobija. La firme determinación nos lleva a la libertad. Ha llegado el tiempo de la trascendencia de todas las formas porque la luz nos envuelve en su poder. Entiendo por la luz, esa energía de la creación que se encuentra en cada uno de nosotros y que nos permite ir determinando nuestros destinos hacia la confluencia. Somos todos hermanos. Adquirimos conciencia sobre nuestra esencia y disponemos nuestras vidas para embellecer el Mito que construímos.

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