
Peace communities together (PCT)
Esta nota se redacta en la intención de promover conversaciones en Nodo Shambhala para seguir soñando juntos.
Tim Pluta, amigo de varios años y también conectado al movimiento para terminar con todas las guerras, nos convocó a una iniciativa llamada PCT que busca integrar y articular comunidades de Paz.
La web está muy avanzada.
Las declaraciones que hemos avanzado con las siguientes:
«Peace Communities Together»
(PCT) es una iniciativa internacional emergente dedicada a fomentar la paz, la unidad y la cooperación entre comunidades diversas de todo el mundo.
Actualmente, con participantes en Chile, Colombia, Irlanda, Uganda, Estados Unidos y Venezuela, nuestro grupo constituye una floreciente red de la «aldea global».
Somos un colectivo de ciudadanos del mundo —entre los que se incluyen educadores, defensores y líderes comunitarios— que creemos que, si bien las crisis globales están interconectadas, la solución comienza con la base localizada de la comunidad.
Misión y objetivo
Nuestro propósito fundamental es construir comunidades pacíficas, inclusivas y resilientes donde todos puedan vivir y prosperar juntos. Nuestro objetivo es fomentar y apoyar espacios que ofrezcan amplias oportunidades para la construcción de comunidades con implicaciones globales.
Objetivos
Para reforzar el paso de la visión a la acción, PCT se centra en cuatro pilares principales:
1. Facilitar los diálogos comunitarios
Utilizando la comunicación estructurada para resolver conflictos de forma pacífica.
2. Promover la educación
Centrándonos en la resolución de conflictos, la tolerancia y el respeto mutuo.
3. Organizar talleres y actividades
Apoyando eventos diseñados para unir a personas de diferentes orígenes.
4. Apoyar iniciativas locales
Abordando necesidades locales específicas para construir y mantener la confianza dentro de las comunidades.
Valores fundamentales
Los cimientos de PCT se basan en una identidad compartida y en una serie de características que guían nuestro comportamiento y nuestra toma de decisiones.
Entre ellas se incluyen:
Diálogo y confianza: Damos prioridad a la comunicación sincera como herramienta esencial para construir relaciones duraderas.
Compromiso a largo plazo: Nos dedicamos al trabajo lento y constante en favor de la paz en la comunidad, en lugar de a soluciones temporales.
Inclusividad: Buscamos activamente incluir una amplia gama de voces y nos esforzamos por lograr una representación de todos los rincones del mundo.
Gestión medioambiental: Creemos en las prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente como requisito previo para una comunidad saludable.
Apoyo mutuo y bienestar: Actuamos con la convicción de que todos estamos conectados, compartiendo recursos, responsabilidades y un sentido colectivo de pertenencia.
¿Por qué ahora?
En una era en la que el derecho internacional suele ser ineficaz y la rendición de cuentas gubernamental brilla por su ausencia, el mundo se enfrenta a un colapso humanitario y ecológico inminente. PCT reconoce que la guerra es obsoleta. Buscamos encontrar nuestro lugar alineándonos con aliados afines, fomentando la comunicación no violenta (CNV) y participando en el intercambio de conocimientos a través de múltiples vías, incluyendo las artes, la música y los festivales.

Permacultura y paz
Para lograr una paz mundial duradera, las organizaciones deben ir más allá de la «tolerancia» y avanzar hacia una integración regenerativa. Al combinar la inclusión social de la diversidad global con los principios ecológicos y de pensamiento sistémico de la permacultura, la construcción de la paz pasa de ser un esfuerzo reactivo (detener el conflicto) a uno proactivo (fomentar la resolución no violenta de conflictos).
Una forma en que las organizaciones podrían asumir este papel proactivo es tener en cuenta las cuatro ideas siguientes:
1. La diversidad como «borde» sistémico
En la permacultura, el «efecto de borde» sugiere que la interfaz entre dos ecosistemas (como un bosque y una pradera) es la zona más productiva y diversa. Las organizaciones pueden aplicar esto fomentando la diversidad cognitiva. La paz suele verse obstaculizada por el «pensamiento de grupo». Al involucrar intencionadamente a personas de orígenes dispares —ancianos indígenas, innovadores tecnológicos, jóvenes activistas y refugiados desplazados, por ejemplo—, las organizaciones crean un «borde social» donde surgen soluciones innovadoras a los conflictos.
Alejarse de los modelos de diplomacia centrados en Occidente y descentralizar el liderazgo empodera a los líderes locales que comprenden su «clima» cultural específico. Esto permite la formación de bases comunitarias y pertinentes para la resolución de conflictos. También aumenta la oportunidad de una innovación diversa de «policultivo», que crece desde la tierra y ofrece un terreno fértil para que se reconozca el efecto de vanguardia, ayudando así a protegerse contra las iniciativas de paz de «monocultivo» impuestas de arriba abajo.
2. La ética de la permacultura y la construcción de la paz
La permacultura se rige por tres principios éticos fundamentales: Cuidado de la Tierra, Cuidado de las Personas y Reparto Justo. Las fundaciones por la paz podrían utilizarlos como marco para la estabilidad global.
Cuidado de la Tierra
La escasez de recursos fomenta la guerra. Promover la restauración de la tierra puede prevenir los conflictos antes de que surjan.
Cuidado de las Personas
Garantizar que se escuchen todas las voces y que se satisfagan las necesidades físicas y psicológicas reduce la desesperación que alimenta el extremismo.
Reparto justo
La desigualdad en la distribución de los recursos es un indicador principal de los disturbios civiles. La redistribución de los recursos y el conocimiento puede ayudar a resolver los conflictos y a estabilizar los disturbios civiles.
3. Diseño de proyectos de «permacultura social»
Las comunidades y organizaciones podrían plantearse fomentar la diversidad poniendo en marcha proyectos que utilicen técnicas de permacultura para resolver las causas fundamentales de la violencia. Entre los ejemplos de este tipo de proyectos se incluyen:
- Comunidades regenerativas de refugiados
En lugar de «campamentos» (que suelen ser estáticos y carecer de recursos), las fundaciones pueden financiar el diseño de comunidades regenerativas. Aprovechando las diversas habilidades existentes en la comunidad, estas zonas pueden poner en marcha proyectos como sistemas de agua de circuito cerrado y huertos comunitarios. También se podría explorar la gobernanza compartida basada en la sociocracia (una herramienta de toma de decisiones alineada con la permacultura).
- «Huertos de la paz» como diplomacia
La diversidad se estimula cuando las personas trabajan por un objetivo común tangible. Las fundaciones pueden facilitar programas en los que se encargue a grupos en conflicto (por ejemplo, facciones étnicas o políticas opuestas) la restauración de una cuenca hidrográfica o un bosque local.
Un objetivo compartido podría ser la supervivencia y la abundancia. Al plantar árboles para las generaciones futuras con alguien a quien consideras un «enemigo», la humanización del «otro» puede producirse de forma natural a través del trabajo compartido.
4. Aprovechar la energía del movimiento de la permacultura
El movimiento de la permacultura es descentralizado, apasionado y está en crecimiento. Las organizaciones por la paz pueden aprovechar esta energía mediante intercambios educativos, organizando «Cursos de Diseño de Permacultura para la Paz Global» (PDC). Esto reúne a un grupo internacional diverso para aprender a sanar la tierra y sus comunidades al mismo tiempo.
Utilizando las «funciones de apilamiento» basadas en la permacultura, en las que cada elemento de un sistema desempeña múltiples funciones, una iniciativa de paz podría diseñar una iniciativa de seguridad alimentaria que sea también un proyecto de secuestro de carbono. Este tipo de proyecto no solo aumenta los beneficios, sino que también tiene el potencial de atraer a una gama más amplia de donantes y participantes, como ecologistas, humanitarios y científicos.
La diplomacia biorregional basada en la permacultura anima a seguir los pasos de nuestros antepasados y de las comunidades indígenas al reconocer las «biorregiones» (cuencas hidrográficas y ecosistemas naturales) en lugar de las fronteras políticas. Las organizaciones pueden utilizar esta perspectiva para reunir a grupos diversos con el fin de gestionar recursos naturales compartidos, eludiendo de manera efectiva las tensiones políticas de las disputas «fronterizas».
Al tratar la paz mundial como un ecosistema en lugar de como un contrato, las organizaciones pueden utilizar la diversidad como «riqueza biológica» y la permacultura como «metodología». Esto desplaza el enfoque de la mera «fin de la guerra» hacia el «desarrollo de una civilización resiliente», en la que la paz es el subproducto natural de una Tierra sana, diversa y bien gestionada.

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