La nueva narrativa

Algunos integrantes de la Fundación La Ruta de la Paz hemos podido asistir al programa de incidencia y participación que ha gestado la Universidad de Valparaíso con fondos de Naciones Unidas, en el contexto del proceso constituyente.

Dejamos links de ciertos testimonios que personas de la Universidad de Valparaíso han redactado sobre el programa de incidencia y participación que convoca a variados dirigentes de organizaciones sociales de la quinta región.

Acá el link del día que fue concebido a Defensores de Derechos humanos

Acá el link del día en que vino el abogado y ex-convencional constituyente Christian Viera


En la última instancia de Junio 2023 tuvimos una exposición sobre el concepto de Estado que incluyó un video de 15 minutos sobre la historia dominante, aquella que se enseña en los colegios, que nos dice que llegamos a este momento tras los sucesos de Grecia y Roma, la edad media, el feudalismo, los imperios, la emergencia de la burguesía y el «descubrimiento» de América.

Nuestra intervención tuvo que ser acotada puesto que la modalidad era la de un curso tradicional con un experto enseñándonos sobre la estructura del Estado.

En mi intervención, expliqué que para podernos comprender en la primera relatoría que nos ofreció la Universidad de Valparaíso nos entregaron un marco de análisis que distingue:

La estructura, la trama y la narrativa

La estructura como aquella previsualización acerca de cómo puede funcionar un sistema y simbolizada por el panal de abejas.

La trama como la red de conexiones real, que tienen los seres humanos. Simbolizada por el hábitat de las hormigas.

La narrativa es la historia que vamos contando y que nos va constituyendo, simbolizada por el tejido de la araña.

Para comenzar me motiva reseñar que el hilo de la araña emerge de sí misma. Lo cual nos invita a comprender que tenemos la capacidad de cocrear el relato. No existe algo afuera preconcebido, objetivamente válido o certero: somos dueños de recrear la narrativa sobre ¿quiénes somos? ¿Qué queremos? ¿Cómo nos organizaremos para lograr nuestros objetivos como Humanidad?

La descolonización

En mi breve intervención expresé que estamos en un momento constituyente y en este texto siento que puedo explayarme. Ha costado mucho lograr la hoja en blanco y es una inmensa conquista social. Han sido años de marchas, de organizarnos, de diálogos y encuentros que han implicado muchas pérdidas lo que nos ha traído a este momento en que la sociedad puede percibir que está fracturado el Pacto Social y que necesitamos un nuevo Pacto.

La elite, en el acuerdo por la Paz, estableció una ruta a seguir. Emergió una propuesta constituyente que concitaba apoyos multitudinarios en las calles y por contrapartida, las manifestaciones en las calles para rechazar la propuesta de los convencionales apenas convocaban a unas pocas personas. En las urnas, hubo un rechazo a la propuesta de un Estado garante de Derechos.

Eso nos trajo a otro proceso constituyente que se encuentra en curso y la última encuesta nos dice que un 51% de personas adhiere al rechazo. Yo soy uno de aquellos que rechazará.

¿De qué se trata este momento?

Lo esencial de este momento histórico es que estamos en una megacrisis, como la titula el maestro don Gastón Soublette. En su libro Manifiesto, expresa el sabio de la tribu que las elites no tienen y no han tenido capacidad, en otros momentos de cambios culturales como el que atravesamos, de percibir, anticiparse y ofrecer una alternativa. El cambio se gesta en los márgenes de la sociedad de un modo invisible a dicha elite.

Comprendo y me sumo a quienes entendemos que la globalización ha impuesto un «pensamiento único» que enseña una historia oficial en los colegios que nos remonta a todos a Mesopotamia, Grecia y Roma.

Estamos todos utilizando un calendario absurdo para comprender el tiempo que fue concebido – no para comprender la naturaleza, los patrones y los ciclos del tiempo – sino que para colectar impuestos los días calenda.

El calendario globalizado como símbolo de este sistema de pensamiento único que se pretende continuar replicando es una cuenta de tiempo que además honra en cada Julio y en cada Agosto a emperadores romanos. Julio César es el conquistador que hizo del ejército y de la guerra el negocio por excelencia y Augusto quien mandó quitar un día a Febrero para que Julio y Agosto tuvieran 31 días. La historia de arbitrariedades está encapsulada en nuestra manera de concebir el tiempo.

Así es como al día de hoy el mundo se mueve sacralizando el dinero. La frase «El tiempo es dinero, el tiempo es oro» se da por cierta.

Al frente, los pueblos originarios comprendían las 4 estaciones, las 13 lunas de 28 días regulares anuales, sincronizadas con los ciclos femeninos y los mayas además, como maestros del tiempo nos ofrecen otras cuentas de tiempo y las culturas andinas nos legaban la chakana. Nos ofrecían comprender el patrón fractal y espiral que constituye al Universo, y a cada ser que habita en él; incluyendo al ADN, las plantas y las galaxias giratorias.

En la cosmovisión emergente, aquella que nos invita a recordar nuestro Origen, «el tiempo es arte.»

Momento constituyente

En este momento constituyente, la Universidad de Valparaíso nos convoca a encontrarnos y a dialogar y me parece que el rumbo de esta conversación pudiera ser dirigida por esta pregunta: ¿Qué solución podemos encontrar a esta megacrisis?

Creo sabio buscar las causas de la crisis.

En mis estudios, la idea de separación es la primera fuente de la crisis.

La conciencia nos revela que somos uno y que somos radicalmente interdependientes. Esta verdad puede ser aprehendida en conciencia.

La cultura occidental ha ido refinando su discurso hasta resumirse en la idea del desarrollo. En el concierto de los gobiernos prima la idea de asociar el progreso de los pueblos a desarrollo y el desarrollo a crecimiento económico. Los objetivos de desarrollo del milenio en la agenda 2030 de Naciones Unidas encarnan esta idea y lo expresan explícitamente.

Existe un encuentro importante de líderes indígenas, por supuesto muy alejados de las cámaras de televisión y de los registros de los medios de comunicación, que logró un acuerdo tras 4 años de ceremonia entre líderes de diferentes etnias de toda América. Lo llamaron las Naciones Unidas del Espíritu y este acuerdo tiene variados consejos, como el de considerar los estilos de vida y las cosmovisiones ancestrales como fuente de sabiduría para encontrar la salida a la crisis.

También, en el aspecto central de cómo encarar la educación señalan en este trascendental acuerdo: «poner al centro el ser y la convivencia en armonía con todos los seres visibles e invisibles».

De la protesta a la propuesta.

Por cierto, coincido con cualquier analista de la situación global acerca de la decadencia y de la crisis multiconvergente que nos afecta. Es una crisis ética, climática, económica, de violencia y que genera sufrimiento y causa injusticias progresivas a diario. El estado del arte nos muestra que a pesar de los esfuerzos de los gobiernos y de las palabras de buena cortesía de los líderes de mayor influencia global, la tendencia de los números y de nuestra propia percepción es al agravamiento de los problemas de intolerancia, violencia, agresividad, migraciones masivas, extinción masiva de especies, alteración del clima, crisis hídrica, descontaminación, violación sistemática de derechos humanos, despojo de los pueblos indígenas, instituciones caducas y aumento de las injusticias sociales.

Considero que las elites en general no tienen capacidad de cuestionar el sistema desde su raíz.

No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos. Albert Einstein

Y la crisis no es chilena, es global. ¿Porqué podría cambiar en algo la situación de los chilenos y chilenas si continúa operando el mismo sistema de pensamiento único globalizado? Hoy, sabemos, las corporaciones multinacionales superan en eficiencia en sus modos de gestión a los Estados Nación y sabemos que el Derecho Internacional no existe. Los países occidentales pueden librar ataques en nombre de la seguridad nacional sin tener que rendir cuentas. Allí está el ejemplo de Irak, un país devastado sin causa y sin sanciones para los responsables.

Mi propuesta en los diálogos autoconvocados y en la convención constituyente y en todo proceso es la siguiente.

1.- Escucha profunda.

No da espacio, ni valora el silencio y el autoconocimiento. La escucha profunda es necesaria para que desde la perspectiva de la interdependencia podamos escuchar al viento, a los pájaros y a todas las criaturas, aquello que nos están susurrando.

La escucha profunda puede permitir el diálogo y además, requerimos co-educarnos en la gestión de las emociones, en sanación y en mecanismos para el logro de acuerdos, porque la lógica democrática parece haber fracasado. La lógica tradicional del diálogo en la esfera pública es agresiva. Ninguna posibilidad de acuerdo profundo y de pacto social es posible en estas circunstancias.

Nos dicen que no existe un sistema mejor y nuevamente al frente, los pueblos originarios tienen para ofrecernos distintos modelos pero todos ellos se basan en que cada quien haga de sí mismo, un ser anhelante de virtud.

Tenemos que pasar de las ideas de Maquiavelo que decretan la maldad esencial humana, a las ideas de sabios como Chogyam Trungpa quien nos revela desde su linaje budista la esencia bondadosa del ser humano. Para encontrarnos con esa esencia, es necesaria la sanación.

2.- Si está la posibilidad de plantear una primera idea, esa primera idea pasa en mi caso por exponer que en toda organización comenzamos respondiendo preguntas como ¿Quiénes somos? ¿Qué queremos? ¿Porqué estamos juntos?

¿Quiénes somos? Es una pregunta muy cercana a ¿quién soy? Vivir la vida respondiendo esta pregunta es un consejo que nos entregan los maestros iluminados.

Si queremos que nuestra conversación abarque los aspectos existenciales y de mancomunión con nuestro territorio Universal y que también abarque los aspectos prácticos de nuestra vinculación con nuestro territorio geográfico y nuestro tiempo, podemos decir que existe una Nación emergiendo que se reconoce en toda la Tierra, que clama por paz, por descolonización y por lo tanto por la honra al saber ancestral.

Yo creo, como adherente a esta Nación emergente que estamos en un momento de Transición. El sistema de poder que está colapsando y que ya no genera mística alguna, sino que genera adhesión por la vía de las conveniencias transitorias en el disfrute de dicho poder, nos ofrece la perspectiva del armagedón y del colapso biológico.

Las dificultades que hemos observado en Chile para encontrarnos humanamente y encontrar una salida a la crisis son mayores. Hoy no hay un clima de entendimiento, ni un ánimo de creer en que esté siendo bien encausado el proceso. Intuimos que al menos existirá una enorme oposición a la propuesta que emane del Consejo Constituyente y que lo más probable es que la rechazaremos, por ilégítima principalmente y también porque en el proceso no se ha evidenciado este ánimo visionario.

Es fácil imaginar que las mismas dificultades chilenas las encontraríamos en un intento de constitución global.

Desde una perspectiva realista, parece que no hay salida a la crisis y que estamos condenados a ser testigos de la destrucción del tejido de la vida.

Es con esta lógica, que yo creo en un milagro.

En la meditación sobre la invocación del milagro, hemos de ir descubriendo que somos el milagro. Una profecía hopi dice: «Somos los que estábamos esperando».

Marici weu

La expresión marici weu, ese grito que reunía a la comunidad mapuche nos hace ver que la vida entraña esta filosofía. La semilla atraviesa la tierra a ciegas antes de ver al sol. Asimismo, las comunidades en la noche más oscura y ante las grandes crisis deben encontrar los modos para adaptarse a las nuevas realidades.

Profecía

Sabios de tiempos antiguos en todas las culturas profetizaron que llegaría esta hora.

La palabra profecía tiene una carga a falsedad desde la cultura dominante. Si la cultura dominante es causa de la crisis, con mayor razón es útil acercarnos a las profecías y a l conocimiento que entrañan.

Los Sioux hablan del toro de cuatro patas, los lakotas del búfalo blanco, en la cultura andina hablamos del Pachacuti, en Oriente se habla de la llegada del caballo blanco con el chintamani y de la profecía de Shambhala como palabra sagrada entre las palabras sagradas.

En el mundo budista Tich Naht Hahn el gran maestro contemporáneo nos hace ver que es la época de Maitreya, esto es que en esta época no encarna un Buda en forma de humano, sino que en forma de comunidades.

Si bien, valoro la sabiduría contenida en cada profecía que habla sobre esta era me parece que la secuencia del cielo posterior de la cultura china nos aclara con nitidez este tiempo

Momento de expansión de conciencia a través de la conciencia del agua

En los cursos de historia se enseña que si hay recuerdo de un enorme momento de ampliación de conciencia, más allá de la invención de la rueda, del bronce o del hierro, se encuentra ese momento primigeneo en que la humanidad comienza a comprender a dominar el fuego.

Éste momento 2023 es igual de grande en el sentido de la ampliación de nuestras conciencias. Esta vez ocurre por el descubrimiento del valor de otro elemento. El agua. La conciencia del agua es la que nos está llevando a salir de la crisis.

El movimiento del fuego es hacia el cielo.

El movimiento del agua es hacia abajo. Todos los ríos confluyen en el mar. Todos vamos a la unidad y los verbos del agua, son los verbos apropiados para vislumbrar la salida a la crisis. Fluyendo, sanando, curando, diluyendo tensiones, limpiando…

Vamos hacia la quietud, hacia la paz, hacia la montaña.

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