El poder de la comunicación

El tao

La crisis

La crisis que habitamos nos trae a la mesa de conversación todos los temas. Nos enteramos de infinidad de asuntos, percibimos diversidad de reacciones y en definitiva, la solución parece estar vinculada a la comprensión de lo esencial. Por esta razón las preguntas suelen determinar la posibilidad de nuestros acuerdos.

¿Quién soy?

¿Quiénes somos?

¿Qué es la vida?

¿Qué es la muerte?

¿Qué es el buen vivir?

¿Cómo nos organizamos y logramos éxito en nuestra intención de hacer el bien?

¿Qué otras preguntas son esenciales?

Reflexión sobre la Telaraña

SOMOSPAZ participa activamente junto a otros colectivos como la Caravana por la paz y la restauración de la Madre Tierra, como CASA LATINA, como la Ruta de la Paz en la co-creación del noticiero LA TELARAÑA.

Observamos el poder de las comunicaciones, por muy incipiente que sea nuestro intento.

Asumimos la comprensión de SER una tribuna en la que podemos resaltar la opinión de una persona, de un proyecto y de una idea.

Asumimos la comprensión del éxito que podemos tener en función de la comunicación que podamos generar en nuestro propio equipo.

Asumimos la comprensión, finalmente de lo trascendente que resulta incorporar una cultura de escucha profunda y de logro de acuerdos.

Nuestra intención no está escrita en piedra pero pareciera que anhelamos todos «tejer y entretejer» una cultura de paz. Lo que no es aceptar el rumbo que tiene nuestra sociedad de hoy.

«…el próximo Buda llevará el nombre de Maitreya, «el Buda del Amor». Yo creo que el Buda Maitreya puede ser una comunidad y no solamente un individuo.» – Thich Nhat Hanh –

Particularmente interesante ha resultado la invitación a Fernando Salinas, un Convencional Constituyente este Lunes 13 de diciembre que viene. Hemos descubierto que se trata de un símbolo. En efecto, el día de hoy (domingo 12 diciembre) una columna de otro convencional constituyente, Patricio Fernández que titula «nos salvamos juntos o nos hundimos por separado» reseña que la polarización es un fenómeno global. La tensión tiene crispados los ánimos y la multibillonaria industria de la guerra contribuye a jalonar los procesos hacia la estupidez, cuando requerimos humanidad para cuidarnos y cuidarlo todo.

Lo particular del caso chileno es la fórmula de solución que hemos encontrado como sociedad. «Ya no se trata de evidenciar la deuda, sino de construir la solución.» (Patricio Fernández) Primero, estallamos y la clase política no la vio venir. Después la misma clase política ha tomado nota y encontrado un cauce institucional a través del acuerdo por la paz. Por cierto, la legitimidad está en entredicho porque la fórmula que escogió la elite política recibió un abrumador apoyo a través de la opción APRUEBO CONVENCIÓN CONSTITUYENTE, pero de los pocos que fueron a votar (solamente la mitad de la población).

De una manera débil, con una cultura de acuerdos débil y sin mucha evidencia de capacidades visionarias y con gran oposición del poder constituido y de los poderes fácticos, los 155 electos se han dado a la tarea de encontrar acuerdos. La presidenta es mujer y mapuche. La fórmula principal parece ser la búsqueda de mayorías de 2/3 y no, la búsqueda de consensos. Parece ser que los consensos son imposibles y que la democracia, la votación y la delegación del poder – constructo de la sociedad colonizadora occidental – es el único medio de lograr el éxito, de una nueva Constitución.

En la TELARAÑA la conversación es interesante porque adscribimos a un mundo que ya se encuentra en el camino de la descolonización y del desaprendizaje. Hemos descubierto en este proceso que no es un asunto instantáneo, requiere paciencia y perseverancia.

Por este proceso de desaprendizaje observamos nítidamente que la sociedad nos empuja a creer que la governanza tiene que ser a través de Estados Nacionales, que la Democracia representativa es la mejor alternativa posible y lo demás son dictaduras y populismos, que la vacunación masiva es la única opción, que el crecimiento económico es el Desarrollo de los pueblos y los mundos invisibles permanecen sin consideración.

Por lo tanto, las preguntas prudentes son aquellas que nos llevan a adherir a la vanguardia de lo aceptable.

¿Qué es la vanguardia de lo aceptable?

Pedir la consagración de los Derechos de la Madre Tierra es el gran logro de lo posible. ¿La codificación del derecho humano a la Paz? Nadie habla de eso, porque Estados Unidos y los lobbistas de la guerra se oponen férreamente.

Los pueblos originarios son escuchados para que Chile sea un país plurinacional y eso se celebra como un gran avance, pero las voces que reclaman soberanía y autonomía son totalmente ninguneadas.

El acuerdo por la paz estableció que la nueva Constitución sería Chilena y no se abrió a la posibilidad de redactar una Constitución global. Eso requiere de una mente descolonizada de imposibles.

Finalmente, la cuestión es determinar ¿Qué nivel tiene la crisis a la que asistimos? ¿Es una crisis pequeña que una Constitución chilena pueda solucionar o es una crisis terminal y civilizatoria, que solamente juntos y juntas todos los pueblos y naciones de la Tierra podremos trascender?

En otras palabras ¿La telaraña se manejará por la vanguardia de los logros aceptables y esperables o seguiremos la conversación fuera de la caja?

Estas preguntas nos invitan a considerar lo expuesto en estas páginas de una manera importante para poder consultarle a Fernando Salinas – en cuanto persona símbolo de las posibilidades de esta conversación – acerca de si ¿se imagina él que la Nación Arcoiris y los planteamientos asociados a esta Nación emergente puedan tener alguna consideración en el debate?

El poder de la comunicación

La reflexión final nos recuerda dos ideas.

A) Una del maestro Chogyuam Trungpa para quien la construcción de una cultura de paz pasa por 4 eslabones.

1.- Conectar el motor correcto. La compasión

2.- Limpiar los pensamientos. Meditación.

3.- Usar la palabra correcta. Conversación.

4.- y actuar en coherencia.

B) La segunda es del maestro Yogui Bajan, quien sabiendo de la importancia de los cuatro eslabones señala que esta era será especialmente conocida por la comprensión del poder co-creador de la palabra.

Aquí se encuentra el poder de la comunicación. Un poder con el que construimos realidades y por lo tanto, en la conversación es útil no aceptar lo dado, sino que apelar a la creatividad conjunta para encontrar los puntos de acuerdo con los cuales apalancar la nueva realidad.

La posibilidad de habitar el Paraíso y reaprenderlo todo, está dada porque la crisis nos ha llevado a tocar fondo, como sociedad global. La corrupción es total y por lo mismo, lo que puede entregarnos esperanza, es la fe en ir directo a lo supremo. El sueño de un despertar masivo de conciencias para establecer una red de colaboración global con la cual sanar todos juntos y luego, limpiar todas las aguas, al tiempo que nos autorrealizamos en el trayecto.

Por ahí vamos con LA TELARAÑA

Juan Pablo Lazo

Co-creador de LA TELARAÑA

 

 

 

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