Ceremonias en pleno estallido

Por 12 años hemos llevado adelante ceremonias de sonidos por la Paz en el Jardín Mapulemu. Esta vez, sabíamos que sería distinta. Toda la tribu reunida tiene plena conciencia que aquello que hemos intencionado, está sucediendo. El despertar de conciencia se ha desencadenado y llevamos 2 semanas de un Tsunami que la elite jamás se vio venir, aunque lo escribiéramos en todas las pancartas. La salida a la crisis y la construcción de una cultura de Paz están acelerando las conversaciones esenciales que hemos promovido en SOMOSPAZ.

El espacio de la ceremonia de sonidos por la paz se promovió esta vez para contener y aunar a quienes creemos en una transformación profunda de la sociedad. Queremos una transición de la cultura de la guerra que vislumbra enemigos en todas partes a una cultura de la Paz que nos hermane definitivamente en una ética viviente.

Quienes participamos de esta instancia confiamos y creemos en el poder sanador de los sonidos y en las danzas.

Recordemos el contexto: de un momento a otro, estalló el mundo. Estalló la rabia y descubrimos que hemos caminado toda la vida para este momento. Creemos que estas tecnologías tienen que abrirse paso entre las multitudes para que la flecha ardiente llegue al corazón del mundo y que se restaure el imperio de la bondad, curemos todas nuestras heridas y logremos que reine la Paz. De un torniquete en el centro de Santiago hasta la caída de la imagen de «país modelo» y además, Hong-Kong, Ecuador, Inglaterra, Siria, Bolivia, México y tantos otros países también sumándose a la convulsión.

La ocasión de este domingo 3 de Noviembre para reconocernos, entretejernos y seguir apañando.

La ocasión de este domingo tuvo como característica que pudimos conversar bastante, puesto que por primera vez nos reunimos desde las 10 de la mañana. Nos topamos con una actividad de Yoga que llevan personas del YOGA CLÁSICO, hubo una actividad de otras amistades en el sector adyacente del Jardín Mapulemu y como tercer asunto, estuvo nuestra tradicional ceremonia de sonidos por la paz.

El relato es que quienes vienen y descubren este tesoro que se hace por amor a la vida, en un parque público, y que se cocrea entre todos los participantes, nos enamora de una tribu que se mezcla y entremezcla para poetizar el encuentro humano

Descubrimos que nos gusta abrazar.

 

 

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El Altar

Esta vez el altar congregó objetos de poder y banderas. La bandera de la Paz que trajo la Fundación Roerich, la bandera de la Caravana por la Paz y la Restauración de la Madre Tierra, la bandera de la Fundación Chile Inteligente, Pachamama Alliance, la whipala, la bandera mapuche… Y así supimos que nos congregábamos varias organizaciones que adherimos a la Bandera de la Paz.

Agradecimos mucho todo.

 

 

 

Y este mismo domingo concluía el encuentro que convoca a líderes indígenas: Raíces de la Tierra

Acá un texto del taita Tolteca Carlos Jesús.

X Kiva de Raices de la Tierra en Chile
31 de octubre-3 de noviembre

“El tiempo es cómo un río, cómo una gran serpiente que de tiempo en tiempo cambia de piel, así, los mundos colapsan y se renuevan”.

“El tiempo porvenir es una visión que ya ha sido y sobre la cual vamos tejiendo historias en el presente”.

-¿De nuevo por aquí?
-Si, siempre de nuevo y este mundo que parece conocido nos llena de asombro.

-¡Ustedes son una especie de utopía itinerante!
-Quizá eso somos, una manera artísticamente sagrada de navegar por el tiempo en una barca que le llamamos Kiva, el corazón de la tierra.

-¿Raíces de la Tierra?
-Si, lo oculto, lo que no se ha visto pero que sostiene los fundamentos de la naturaleza humana

-Son bellas sus tradiciones.
-¡Nuestras tradiciones!, -por favor, ínclúyase-, usted también tiene un raíz ancestral en el Espiritu.

-El Espíritu es una palabra tan manoseada.
-Quizá para algunos, para nosotros es la raíz una de nuestra diversidad…

Vaya osadía que la raíz ancestral propone ante un mundo en colapso renovador. Nos hablan de constituciones primordiales, leyes naturales de origen que fueron legadas desde hace millones de años, si, tal como lo escucha, millones de años!

Nos hablan de medicinas de harían obsoleto el sistema de salud vigente en donde la tecnología sólo se encargaría de cirugías de emergencia. Nos hablan de una educación donde las familias son las encargadas de esa labor, por lo qué el aparato educativo en boga dejaría de servir al sistema de producción, y en vez de graduar a consumidores y vendedores graduarían a verdaderos seres humanos.

Nos hablan de la necesidad del equilibrio profundo entre el agua y el fuego. En el mundo hay un exceso de fuego que todo lo va consumiendo, hemos olvidado como civilización cuál es el fuego creativo, es urgente recordarlo. En el mundo hace falta agua que fluya en confianza, transparencia y adaptabilidad como el camino más sencillo para limpiar y nutrir todo lo que percibimos mientras se desemboca en la mar del equilibrio.

Nos hablan de la sexualidad extendida como gozo en toda la naturaleza y de esa naturaleza como se resume en el gozo del cuerpo humano. Entre silencios y respiraciones, entre lo cotidiano y el misterio uno lo va explorando.

-La nostalgia es inevitable -escucho
-Si, es ahora cuando te estás mirando en tu espejo ancestral -le responden

El corazón de la Kiva en este nuevo tiempo lleva 30 años de apertura continua, 678 abuelas-os de los cinco continentes han alimentado con sus cantos ese corazón, es natural que la tierra se contente y se sienta acompañada en sus procesos de transformación.

Hoy sin duda la tierra tal como la conocemos abrazará transformaciones profundas y con ello la raíz de la naturaleza humana se pone en relieve, se da vuelta el mundo, los frutos y flores ahora son alimento para esas raíces, y las raíces ahora son flores y frutos. Quién comprende el juego de palabras va profundo en todo lo que acontece.

El tambor estremece con su resonancia, se danza, se canta, se sonríe, la creatividad aflora, se suda en el temascal, se miran con ternura, se come sin premura,

-Me impresiona lo qué me hace sentir la Kiva, lloro, río, recuerdo, los veo a ustedes (refiriéndose a las abuelas-os) y se que todo esto de alguna manera seguirá sobreviviendo.
-Si, aquello que tiene raíz en el espíritu, es verdadero, todo lo demás va pasando, también la humanidad tal como la conocemos, si la humanidad no es verdadera, no sobrevivirá!

-Parece una sentencia.
-No, no es sentencia, es la urgencia de amarnos sin postergar el abrazo del hoy!

La emergencia nos tomó, nos invitó un mate la Machi que en rogativa vela con la estrella del amanecer el azul cielo de la existencia.

La pareja de Arahuacos nos convida la necesidad de asentarnos para limpiar del olvido y nutrir de memoria viviente a los ancestros.

El Oglala danza su ave solar sembrando de relatos visionarios la parcela del corazón.

El Shipibo y el Huni Kuin empluman sus guacamayas cantando los rezos primordiales,
acercando aromas de la selva que atraviesan sin violencia el asfalto de la racionalidad.

El Q’ero apela con su voz a la mente preclara de los Apus, montañas gobernantes, presidentes de ecosistemas a qué se replanteen -los gobernantes del mundo- su manera de asumir una responsabilidad al servicio de todos sus valles y pueblos.

Los Totonacas, el Wirrárika, los Maya-Tolteca, levantan el incienso, derraman el canto del maíz, incitan a la serpiente emplumada, comandan la lluvia y el trueno sembrando y cultivando semillas de bienestar común.

Los cantos a los Orishas siguen tendiendo puentes que mueven la cadera al oleaje del mar besando las costas de Africa y Brasil.

El relator se calla no porque no tenga nada más que relatar, sino para recordarse que son ustedes los que van escribiendo el relato con su servicio, su escucha, su sed por abrevar en la verdadera sabiduría y que como un manantial sigue manando desde el corazón de la Kiva.

Gratitud para todos.

 

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