El asunto de las estatuas y los monumentos destrozados: otra demanda nunca escuchada por la clase gobernante.

Esta nota trata sobre la bandera de la paz que se estableció para la protección de los monumentos culturales en esta hora en que se están destrozando monumentos históricos. Ciertamente, creemos que esta bandera supera a la idea de protección de los bienes muebles y nos sirve para levantar los corazones hacia el reino de la Paz en nuestras vidas y en el mundo. Especialmente relevante en este tiempo.

 

El estallido del 18 de Octubre se explica por un sistema perverso que no atiende a las demandas sociales para crear una cultura de paz. Hemos realizado innumerables manifestaciones pacíficas, hemos enviado cartas, hemos escrito artículos en los medios de comunicación y al final, el gobierno y la elite mantenían el discurso del Oasis chileno. El estallido lo cambió todo, afortunadamente. El mundo está absolutamente enterado de la falsedad que se quiso imponer y ahora la conversación está abierta para transformaciones radicales.

Son múltiples las demandas que la ciudadanía ha hecho. Lo sabemos, queremos pensiones dignas, que cuidemos la Naturaleza, las aguas, los ríos, los humedales y los océanos, el fin de megaproyectos contaminantes, el fin de zonas de sacrificio, educación gratuita y de calidad para todos, etcétera. Ninguna demanda importante ha sido atendida. Eso explica el absoluto cansancio por tanto abuso.

Una de estas demandas ha sido expresada por el movimiento pacifista en el orden de solicitar que se honre el Tratado sobre Protección de Instituciones Artísticas y Científicas y Monumentos Históricos (o Pacto Roerich para los conocedores) suscrito y vigente, y que establece una bandera de la Paz para llamar la atención sobre la protección del patrimonio cultural de los pueblos.

La bandera de la Paz que establece el Pacto Roerich tiene una profundidad que no se condice con el símbolo de la Paz de la época Hippie. Esta bandera se remonta al estudio de un símbolo que se encuentra ancestralmente en todos los continentes y además, la persona que logró seducir a los Presidentes americanos para la suscripción del Tratado, don Nikolai Roerich nos transmite que una forma de cuidar de lo «Sagrado del Cielo» se logra cuidando la obra creativa del genio humano.

En estos días en que caen estatuas y monumentos históricos bien podemos hablar sobre esta bandera que está llamada a proteger justamente el patrimonio cultural común.

Monumentos a Baquedano, Francisco de Aguirre y Pedro de Valdivia han salido damnificados de la revuelta social y al parecer se cuentan alrededor de 50 estatuas más afectadas, en todo Chile. Por cierto, que creemos que el patrimonio cultural es extraordinariamente importante.

¿Qué pasó con la clase política cuando se discutió acerca de la bandera que protege los monumentos históricos en el Congreso? Promulgó una ley absurda

La clase política no dio el ancho, no honró el Tratado y más bien, le faltó el respeto a todas las personas y organizaciones que solicitamos escucha en este asunto y por sobre todas las cosas, le quitó fuerza al símbolo que entrega protección al patrimonio cultural.

Hubo una iniciativa de ley que fue tramitada el año 2018 para que se reviviera la memoria de este Tratado sobre la base de adoptar una ley que estableciera el 15 de abril como el día de la Paz a través de la cultura, justamente porque dicho día se suscribió el Tratado Internacional.

En primer término, el modo en que se definió al concepto de Paz en la Cámara de diputados  fue como «ausencia de guerra entre naciones». Señalamos que ese concepto es patriarcal y alejado de dialogo social contemporáneo que reclama que la paz sea comprendido como un derecho de nacimiento y un derecho humano.

En segundo término, en el intertanto de la tramitación legislativa se le solicitó al canciller que explicara, tanto si adhería a la idea de codificar el derecho humano a la Paz, como si aceptaba la vigencia de este Tratado. La aclaración nunca llegó de manera clara. Quien hizo las consultas fue la diputada Daniela Ciccardini solicitando aclaraciones al Oficio #07929 de 7 de agosto del año 2018 del Canciller. No solamente eso, sino que el Ministro de Relaciones Exteriores señaló que la postura de Chile es la de promover diálogos graduales y transversales sobre la cuestión de la codificación del derecho a la paz, cuestión que jamás ha ocurrido. Es una ironía del destino que Víctor Jara, hoy, esté siendo coreado con este exacto mismo tema. «El derecho de vivir en Paz».

En tercer término, el proyecto de ley quiso honrar la bandera de la paz izándola el día 15 de abril, aniversario de tal bandera. ¿Qué hicieron el Congreso y el Ejecutivo? Un mamarracho legislativo absurdo para la sociedad civil global que honra este Tratado y esta Bandera y establecieron que el día del aniversario del Pacto Roerich se invitara a la Sociedad a izar la bandera de… ¡las Naciones Unidas! Esa es ley actual suscrita por todas las bancadas y propuesta en definitiva por un hombre venido del mundo Militar, como el senador Pugh.

¿Qué pasa ahora?

Resulta interesante que el hastío con la clase gobernante y sus medios de comunicación masivos haya provocado un aliento a las conversaciones sociales para erradicar el sistema de raiz y crear uno nuevo, que se sostenga en base a la nueva conciencia que emerge.

Así las cosas, resulta que suele haber campañas mundiales a la hora en que se destruyan monumentos históricos, es parte del trabajo de UNESCO. Esta vez, eso sí ello no ha ocurrido con fuerza puesto que los monumentos que han sido destruídos corresponden a monumentos que recuerdan a militares que «pacificaron» la Araucanía, o bien a militares violadores de mujeres indígenas o, peor, a exterminadores de Naciones Originarias. A la luz del relato verdadero que podemos co-construir sobre nuestro origen Chileno, afirmamos que no se trató ni de un descubrimiento de América, ni de una conquista, ni de una colonización, ni de una Independencia. La descripción verdadera del proceso consiste en la venida de un pueblo bélico e invasor a este mundo para provocar un genocidio, que no tuvo piedad, se creyó superior y que despojó territorial y culturamente a todos los pueblos que habitaban el Abya Yala, o lo que llamamos América. Somos hijos de ese horror y esta es la hora en que nos enfrentamos a la verdad, en la que nos damos cuenta de la riqueza cultural que existía en estos territorios hasta la imposición cultural greco-romana y judeo-cristiana que está a la base del sistema capitalista.

¡Enhorabuena los estudiantes saltaron los torniquetes! ¡Que vivan los estudiantes!

Hoy es tiempo de reconstruir nuestros acuerdos desde lugares que nos parecen sólidos: 1) La honra a nuestra memoria ancestral 2) La esencia bondadosa que constituye a cada ser humano. 3) El equilibrio con el sagrado femenino. 4) La construcción de un nuevo mito. El 18 de Octubre comenzamos la construcción de una auténtica cultura de paz.

Por eso, esta bandera, ninguneada por la clase política, también reclama un sitial de honor. Creo que es una bandera que guía nuestras conversaciones.

Acá, desde SOMOSPAZ enarbolamos este símbolo y saludamos a todes lo que han salido a la calles. Les abrazamos en el alma. Les amamos. ¡Viva el 18 de Octubre para siempre! Viva el tiempo en que comienza a ser construida la edad de oro de la Humanidad.

Nikolai Roerich, el mentor de esta bandera oficial del Estado de Chile aunque sus autoridades la ignoren, era un magnífico pintor y nos dice en uno de sus libros, escrito por los años 1920 y después de un viaje: «Si hay una palabra sagrada entre todas las palabras sagradas de Oriente, esa palabra, sin lugar a dudas es Shambhalla.» De alguna manera, esta bandera nos trae esta invitación a reconocer que Shambhalla siempre ha estado acá, es la sociedad que soñamos y sus puertas están abiertas para nosotros. Se ha señalado en la Cumbre de los Pueblos que Salvador Allende también lo profetizó: «Se abrirán las anchas Alamedas por donde pase el hombre libre».

Para finalizar, en SomosPaz hemos dialogado largamente acerca de la vía directa para salir de la crisis y creemos que es simple. Cada uno de nosotros puede volcar su mirada hacia adentro y recordar ¿quiénes somos? Una respuesta que ofrecemos es que somos paz. Esta conciencia, anclada en nuestro ADN nos devuelve inmediatamente la posibilidad de habitar nuestra Madre Tierra como el Paraíso.

Juan Pablo Lazo

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