Consejos para los proyectos comunitarios

Extracto del influyente libro de Diane Leaffe. Estudiosa de la evolución de ecoaldeas y comunidades intencionales

Crear una vida juntos.

chakana y hunab ku

6 elementos cruciales para reducir los fracasos de los proyectos de ecoaldeas y de comunidades intencionales.

Diana Leafe Christian escribe un libro en la que ofrece herramientas prácticas para formar Ecoaldeas y Comunidades Intencionales. Pacth Adams hizo el prólogo y comienza diciendo que él también es fundador de comunidad.

El libro se basa en reseñar que el 90% de las ecoaldeas y comunidades intencionales fracasa y en analizar las características de los proyectos que funcionan.

Establece que “aunque el conflicto interpersonal es normal y esperado, creo que gran parte del conflicto estructural en las comunidades fracasadas se podría haber evitado o por lo menos reducido en gran medida si los fundadores hubieran prestado atención a al menos seis elementos cruciales desde el principio. Todos estos asuntos pueden generar conflictos estructurales en forma de “bombas de relojería” si no se abordan en las fases tempranas de la comunidad en formación.”

1.- Identificar la visión de la comunidad y crear documentos de visión.

Probablemente en una comunidad no haya ninguna fuente de conflictos más devastadora que el hecho de que varios miembros tengan visiones diferentes de la razón principal por la que están ahí. Esto acabará en todo tipo de discusiones sobre temas que parecen corrientes: cuánto dinero se gasta en un proyecto específico o cuánto y con qué frecuencia se trabaja en una tarea. En realidad es una cuestión de diferencias subyacentes (quizás no siempre conscientes) sobre todo el propósito de la comunidad. Todos los miembros de la comunidad tienen que estar de acuerdo desde el principio y deben saber cuál es su visión compartida de la comunidad y que todos la apoyáis. La sugerencia es que la visión compartida sea debatida a conciencia, aceptada y escrita al comienzo.

2.- Elegir un proceso de toma de decisiones justo y participativo, apropiado para tu grupo. Si eliges el consenso, fórmense en él.

A menos que estéis formando una comunidad terapéutica, espiritual o religiosa con un líder espiritual que tome todas las decisiones – y con todos de acuerdo con ello por adelantado – a los miembros les tenderá a molestar el desequilibrio de poder. El resentimiento en torno a asuntos de poder puede convertirse en una enorme fuente de conflicto en la comunidad. La toma de decisiones es la forma de poder más obvia y cuanto más compartida y participativa sea menos aparecerá este tipo de conflicto en particular. Esto significa que cada miembro del grupo tiene voz en las decisiones que afectarán a su vida en comunidad con un método de toma de decisiones justo e imparcial. Todos los miembros del grupo deben saber perfectamente el procedimiento del método para tomar decisiones. Una fuente más concreta de conflicto comunitario es usar el proceso de toma de decisiones por consenso sin entenderlo completamente. Lo que a menudo pasa por consenso en algunas comunidades no es más que “pseudo-consenso”, lo cual agota a la gente, consume su energía y buena voluntad, genera mucho resentimiento ya de por sí y hace que la gente desprecie al proceso al que ellos llaman “consenso”. Por eso, si se usa el método del consenso se prevendrán conflictos si antes se forman en el método.

3.- Establecer acuerdos claros y escribirlos.

– Lo cual incluye elegir una entidad legal adecuada para la propiedad conjunta del terreno. –

Las personas recuerdan los hechos y los acuerdos de manera diferente. Sus acuerdos – desde los más mundanos hasta los más legal y financieramente significativos – deberían quedar escritos. Si luego todos recordáis cosas distintas siempre podréis consultarlos. La alternativa – “nosotros tenemos razón y ustedes no ( incluso quizás quieren engañarnos )” – puede disolver la comunidad en menos de lo que se tarda en decir: “Tendrán noticias de nuestro abogado”.

4.- Adquirir técnicas de buena comunicación y procesos grupales. Convertir en prioridad la comunicación clara y la resolución de conflictos.

Ser capaz de hablar con los demás sobre temas declicados y seguir sintíendose conectados es la definición de Diana Leafe de técnicas de buena comunicación. Esto incluye métodos para responsabilizarse mutuamente de los acuerdos. Si no se ponen en práctica técnicas de comunicación y procesos grupales, ni métodos de resolución de conflictos desde el principio obtendréis un terreno fértil para el conflicto estructural. Tratar estas cuestiones desde el comienzo permitirá disponer de procedimientos para cuando más tarde las cosas se pongan tensas; es similar a hacer simulacros de incendio cuando no hay incendio.

5.- Cuando se elijan a los cofundadores y a los nuevos miembros, que sea por su madurez emocional.

A veces, una fuente abrumadora de conflictos consiste en permitir que alguien que no está alineado con su visión y valores entre en su grupo comunitario en formación o, más tarde, en su comunidad. O que alguien cuyo dolor emocional – que sale a la superficie semanas o meses más tarde en forma de actitudes o comportamientos perjudiciales – puede terminar costándote incalculables horas de tiempo de reunión y agotando las energías y el bienestar de tu grupo. Un proceso bien diseñado para seleccionar e integrar gente nueva en su grupo y descartar a quienes no concuerdan con sus valores, normas de comportamiento o visión puede evitar repetidas rondas de estrés y conflicto durante las semanas y años venideros.

6.- Aprender las habilidades de la razón y del corazón que se necesiten saber.

Formar una nueva comunidad es como intentar emprender un nuevo negocio y comenzar un matrimonio simultáneamente, y es tan serio como hacer cualquiera de los dos. Requiere la mayor parte de las habilidades financieras y de planificación que se necesitan para montar con éxito una nueva empresa, y la misma capacidad de confianza, buena voluntad y comunicación interpersonal honesta y amable que se precisan para casarse con el/la novio/a. Los fundadores de nuevas comunidades exitosas parecen saber esto. Aun así, las personas que se ven implicadas en problemas graves, habitualmente han entrado sin saber nada. Se puede entrar a una comunidad sin saber que no sa sabe. La sexta manera de evitar un conflicto estructural es tomarse el tiempo para aprender lo que se necesita saber.

Los fundadores de comunidades deben cultivar tanto las destrezas de la razón como las del corazón.

Como dato anecdótico, al ser formada la red continental del Consejo de Asentamientos Sustentables de América, C.A.S.A., una de las primeras cuestiones que se trató fue la importancia de difundir el libro de Diana Leafe. Es por ello, que tomamos esta parte clave del texto para ilustrar a todos quienes emprenden comunidades, ecoaldeas, eco-casas, ecobarrios, huertas comunitarias y todo tipo de emprendimientos con la intención de plasmar el sueño en el cotidiano en estas cuestiones claves. Consideramos que lo reseñado nos abre la perspectiva para que el sentido común opere y sepa minimizar los fracasos y hacernos más eficientes en disfrutar de la victoria de la ecoaldea ascendida e iluminada que llamamos planeta Tierra.

Vamos equipo.

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