Los ocho mejores equipos del mundo y las vuvuzelas.

El mundial de fútbol entra en su primer receso. Durante dos días los equipos se reponen. Los clasificados refrescan sus energías. Los periódicos pueden continuar informando sobre el derrame de petróleo causado por la British Petroleum en el golfo de México y tantos otros asuntos que nos informan sobre el peligro en el que la raza humana ha colocado al Planeta azul.

Esta fiesta global deja huellas en la retina de todos nosotros. Estamos inmersos completamente en el devenir de los sucesos. Somos espectadores y protagonistas de la historia.

La primera fase se llevó a Italia, el campeón vigente para la casa. El resto de los equipos de Europa que se proponían como candidatos al título, dejaron una precaria impresión. Sudamérica alzó la voz. El subcontinente que habla esta misma lengua mestiza y que a portuñol se entiende clasificó a sus cinco representantes entre los 16 mejores, aunque sólo tiene 4 cupos y medio para la Copa del Mundo. 1/2 cupo lo comparte con la Confederación centroamericana.

Europa, al postular a todos los equipos tasados en cifras exhorbitantes al Trofeo máximo, olvida que nunca ha ganado una Copa fuera de casa. Ése es un dato mayor. En el fútbol, es sabido que el rendimiento depende directamente de jugar en casa o fuera de ella y Europa, atendidas sus influencias extradeportivas, es el continente que por lejos ha organizado más torneos mundiales y aún así no los ha ganado todos. Brasil tocó el Cielo en el Suecia del ’58.

Ahora bien, respecto de las predicciones: lo principal de la ciencia del fútbol es que todo es posible.

Chile es el único equipo eliminado de los sudamericanos. Brasil, la principal potencia, es el equipo responsable. Al día siguiente de la eliminación apareció un sitio web para agradecer a Marcelo Bielsa. En pocas horas cuenta 23.500 mil visitas de apoyo.  Existe coincidencia entre los comentaristas deportivos de todo el mundo en destacar la propuesta del equipo Chileno. La identidad chilena tiene un nuevo rostro. Distingo en la memoria futbolística: El maracanazo del Cóndor Rojas, la Dupla Sa Za y el Equipo de Bielsa.La evolución es maravillosa y da para soñar.

Me detengo acá. ¡Qué fuerte es el hecho que la impronta de un entrenador puede variar la identidad nacional! Esto nos lleva a concluir que los factores que cohesionan a los Estados en una realidad globalizada como los Héroes de la Patria o el escudo patrio, son nada en comparación con la identidad que nos provoca el equipo nacional: la Roja de Todos. El sello de Marcelo Bielsa ha sido el de entregarnos una convicción sobre los frutos del trabajo realizado a conciencia. Nos enseñó a amar el trabajo que realizamos y a entender que se trata de un servicio y que tarde o temprano florece lo que se siembra. Asimismo dejó escrito en nuestros corazones lo superior que es la valoración del bien colectivo por sobre el bien individual. Ganan los equipos, más que los grandes jugadores. (Aquí va una pista sobre la unidad que requerimos en torno a las aspiraciones colectivas superiores. )

Me permito una observación, con respeto y humildad, como uno más de los 17 millones entrenadores de este país. El Universo tiene una jerarquía. Esto es, existe un orden cósmico. El día termina y comienza la noche. El invierno da paso a la primavera, viene el verano y las hojas se caen en otoño. Argentina comienza por Lio Messi, Brasil juega con Robinho… ¡Y Chile, sin tener estrella alguna en su palmarés, prescinde del jugador que brilla en la Roma de Italia!

David Pizarro en la fase final del campeonato fue la figura del triunfo sobre Inter de Milán, el equipo que luego se coronaría campeón de Europa con Maicon, Milito y compañía. Esto me lleva a levantar la voz sobre la diplomacia. Es el arte de la elegancia y es útil para acercar las posiciones aparentemente antagónicas.  La lección es que tanta importancia tiene el equipo como que cada quién asuma el rol que le corresponda en el equipo. Es inútil imaginar qué hubiese pasado. Es útil considerar que la experiencia de lo acontecido con David Pizarro sirva para que en lo sucesivo seamos cuidadosos con las personas que nos rodean, para que siempre sintamos los corazones cerca. Los hermanos debemos ayudarnos los unos a los otros.  Aquí, mi homenaje al «Fantasista».

África recibe por primera vez a la teleaudiencia futbolística. Percibimos un pueblo amable y generoso. Ghana accede a la galería de los 8 mejores. Lleva consigo el corazón de una Tierra que acusó como ninguna la ignorancia de los militares y poderosos de Europa. Los sistemas jurídicos reinantes en el mundo se dieron a la imaginación de entender que sus habitantes se trataban como cosas, más que personas y por ello podían ser transados. Hoy, el intento por «desarrollar a África» sigue incoando la idea sobre la superioridad cultural de los países del Norte. El fútbol evidencia que el desarrollo tiene mayor relación con la amabilidad y la sonrisa ancha que con los hábitos de concentrar bienes materiales y de apegarse a la tecnología cybernética.

La era de la información nos permite describir al mundo entero cuando abordamos el estudio de cualquier asunto. Si tratamos de descubrir qué ha pasado  en esta Copa del Mundo 2010, observamos que hemos venido a romper con cualquier atisbo de idea de superioridad de una raza sobre otra. Este Mundial es la sepultura del Apartheid y de la idea de división entre las razas: La transparencia es absoluta. Somos una sola raza en la Tierra, una sola familia. Todos somos hermanos.

La conciencia que despierta esta verdad es que el absurdo de las guerras se explica solamente por la avaricia de los promotores de la industria militar. Es cierto que los medios de comunicación masivos suelen obviar esta información y se centran exclusivamente en «lo netamente deportivo». Poco importa, la Naturaleza nos lleva a todos por el mismo río. Todos vamos a reconocernos como gotas del mismo mar.


Celebro desde este sitio web que ya estamos en Tierra derecha. Celebro poder ser un comentarista deportivo. Celebro que de los 8 mejores del mundo 4 son las Naciones de mi vecindario sudamericano. Lo celebro porque entiendo que vivimos una era de transformaciones aceleradas y dado que creo en las causalidades más que en las casualidades, creo que este hecho tiene una razón de ser. Sudamérica está llamada a entregar una voz de esperanza al mundo. Esta región de la Tierra se entiende gracias a la llegada de los españoles hace 500 años. Hablamos todos una misma lengua y eso no acontece en el resto de la Tierra. Aquí, todos torcemos por los países de la región. Yo voy por Uruguay, por Paraguay, por Argentina y por Brasil. Tenemos una historia común.

El hecho que tengamos una misma lengua es mayor. En cualquier otro lugar de la Tierra uno camina 200 kilómetros y hablas un dialecto diferente. Aquí puedes caminar toda tu vida y podrás entenderte con los paisanos. La lengua es el órgano vital que conecta el corazón con los órganos superiores del ser humano. La lengua permite fundir el pensamiento con el corazón. Las palabras construyen mundos. Las palabras ancladas en una persona que conecta con su bondad interior y que tiene la fuerza suficiente, pueden conducir a la creación de la realidad que soñamos. Tal es la fuerza de la palabra.

Nosotros, desde estas páginas, junto a un movimiento  internacional que promueve la Paz y la Bandera oficial establecida por el Pacto Roerich, también hemos sido protagonistas de este mundial. Son miles los que se han informado de la Campaña que hicimos para promocionar la bandera de la Paz bajo la iniciativa de cooperar en la erradicación de la violencia de los estadios.

Esa meta es posible cuando erradiquemos la violencia de la sociedad. La violencia es ignorancia. La ignorancia se erradica promoviendo cultura. Existe cultura de guerra y cultura de paz. Ciertamente, todo está claro. Todos sabemos qué es lo que vamos a hacer en la hora de mayor peligro que ha enfrentado la raza humana. Sabemos que nuestras relaciones han puesto en peligro la subsistencia de la Humanidad y de los sueños colectivos. Sabemos cuál es la solución: Crear cultura de Paz. En sudamérica tenemos la opción de rescatar la sabuduría de los pueblos ancestrales y de comunicárnosla con determinación. Eso acontece. Eso nutre la certeza de la victoria con que caminamos.

Los ocho mejores equipos del mundo:

Brasil. Aunque los comentaristas encuentren números que digan lo contrario, la verdad es que para los hinchas del mundo Brasil siempre será el rival a vencer.

Argentina. Diego Maradona tiene a delanteros fabulosos y nos entrega el espectáculo que esperamos. Vemos en él al ser humano que nació en una Villa Miseria y que tuvo el coraje de anticipar que quería ser campeón del mundo. Lo hizo y cayó. Ahora vuelve al primer plano. En la votación FIFA fue ungido por los cybernautas como el D10S del fútbol, por sobre Pelé. Más allá de eso Argentina es candidata al título.

Uruguay. Pisa fuerte. Enfrenta a Ghana. Los universos posibles están delante de nosotros. Siempre.

Paraguay. Su historia de guerras y de reconstrucción llega hasta este momento. Surgieron en algún momento en el firmamento futbolístico y hoy, dicen presente. Todo es posible.

Holanda. La Naranja mecánica y Robben. Un candidato que le hace honor a los pergaminos.

Alemania. Muchos títulos en la espalda y Klose.

España. La «madre patria». Interesante actriz. Carga el peso de ser la favorita de los medios de comunicación y la derrota ante Suiza.

Las vuvuzelas son de plástico. Wikipedia desconoce su origen. Inventa teorías… Oigo que las vuvuzelas son las trompetas del apocalipsis. Tronan en el final de los tiempos de una sociedad ignorante, prejuiciosa, racista, clasista, violenta, consumista, intolerante, abusiva, miedosa, absurda y anuncian el amanecer de una nueva civilización con sentido, profetizada, amable, tolerante, justa, solidaria, respetuosa, generosa, confiante, hermosa, armoniosa y en paz.

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